Inflación de bolsillo: los servicios se comieron el poder de compra y ya representan el doble del salario que en 2022

La sensación de que «la plata no alcanza» tiene una explicación estadística concreta: los servicios regulados —transporte, agua, energía eléctrica y gas— aumentaron muy por encima de los salarios y de la inflación general en los últimos cuatro años, y ese desfasaje le quitó poder de compra al dinero que las familias destinan al resto de sus gastos. Así lo revela la última edición del «Changómetro», el relevamiento mensual que elabora la Fundación FADA desde septiembre de 2021.

El costo de vida, rubro por rubro

En su edición principal, el Changómetro mide cómo evoluciona un gasto de $10.000 en distintos rubros, tomando como base diciembre de 2022. Entre esa fecha y junio de 2026, ese mismo gasto se multiplicó 11 veces en alimentos y bebidas no alcohólicas (hasta $106.551), 12 veces en restaurantes y hoteles ($120.952) y 6 veces en vestimenta y calzado ($61.143). Los datos surgen del cruce de información de FADA con los índices de precios del INDEC.

La «edición bolsillo»: cuánto le queda a la gente después de pagar los servicios

Desde junio de 2026, FADA incorporó una nueva medición: el Ingreso Real Disponible (IRD), que calcula cuánto dinero le queda a una familia para gastos cotidianos una vez pagados los servicios básicos, ajustado por inflación. El resultado es contundente: entre diciembre de 2022 y mayo de 2026, mientras la inflación general acumuló 923% y los salarios registrados subieron 796% —una brecha relativamente acotada—, la inflación de los servicios regulados trepó 1.208%. Esa diferencia hizo que el ingreso real disponible perdiera un 12,2% de capacidad de compra frente a diciembre de 2022.

El informe también muestra que los servicios pasaron de representar el 4% del salario en diciembre de 2022 al 7% en la actualidad, es decir que las familias destinan hoy casi el doble de proporción de su sueldo a pagar tarifas antes de poder gastar en el resto de los bienes y servicios.

Salarios, otra vez por detrás de la inflación

Más allá del efecto de los servicios, el propio salario registrado perdió terreno frente a la inflación general: entre diciembre de 2022 y mayo de 2026 los sueldos se actualizaron 796% contra una inflación de 923%, lo que implica una pérdida de cerca del 13% de poder adquisitivo en términos reales. FADA aclara que estos valores son un promedio nacional y que la situación se profundiza en los hogares donde los servicios representan una porción mayor del ingreso familiar.


El Changómetro es un promedio nacional, pero el propio informe de FADA advierte que «la realidad puede ser diferente según la región y la composición del ingreso familiar». En provincias como La Rioja, con salarios promedio más bajos que la media nacional y una fuerte dependencia de empleo público y transferencias, el peso relativo de los servicios regulados sobre el ingreso familiar suele ser mayor que en distritos con salarios más altos, lo que profundizaría localmente la pérdida de poder de compra que documenta el estudio. El dato llega en un contexto de tensión fiscal entre la administración de Ricardo Quintela y la Nación, en el que el costo de vida y el poder adquisitivo de los riojanos vuelven a estar en el centro del debate político provincial.