Las altas de jubilaciones nacionales caerían alrededor de 45% en 2026 respecto de 2024, como consecuencia del cierre de las moratorias previsionales y de la persistencia de un mercado laboral con altos niveles de informalidad. Así lo estimó el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), sobre la base de datos de la Subsecretaría de Seguridad Social.
De acuerdo con el informe, en 2024 se registraron 425.018 altas: 104.765 jubilaciones sin moratoria, 311.554 obtenidas mediante planes de regularización de aportes y 8.699 Pensiones Universales para el Adulto Mayor (PUAM). En 2025, el total descendió a 360.415 prestaciones.
Para 2026, la entidad proyectó 233.062 nuevas prestaciones. La cifra se compone de 109.969 jubilaciones contributivas, 90.535 con moratoria y 32.558 PUAM. La comparación con 2024 arroja una baja de 45,2 por ciento.
El impacto del cierre de las moratorias
El retroceso no se explica por una caída de las jubilaciones de quienes completaron 30 años de aportes. Ese grupo se mantuvo relativamente estable: pasó de 104.765 altas en 2024 a 112.522 en 2025 y se ubicaría en 109.969 durante 2026.
La principal diferencia aparece entre quienes no alcanzaron el requisito de aportes. Las altas por moratoria pasarían de 311.554 en 2024 a 90.535 este año, una reducción cercana al 71% en dos años. Al mismo tiempo, las PUAM crecerían de 8.699 a 32.558, pero ese aumento no alcanzaría a compensar el cierre de los planes de regularización.
La PUAM está destinada a personas de 65 años o más que no reúnen los aportes necesarios para una jubilación ordinaria y cumplen las demás condiciones de acceso. Su haber equivale al 80% de la jubilación mínima. A diferencia de las moratorias, además, fija la misma edad de acceso para mujeres y varones.

Menos empleo formal y más informalidad
IDESA vinculó el deterioro previsional con la evolución del mercado de trabajo. Según sus estimaciones, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se destruyeron alrededor de 255.000 puestos asalariados registrados en empresas privadas.
Las actividades asociadas al campo, la energía y la minería sumaron cerca de 11.000 empleos formales, pero la economía urbana perdió unos 267.000. El saldo negativo no se reflejó de manera equivalente en la tasa de desempleo porque parte de las personas desplazadas pasó a ocupaciones informales.
En ese período, el empleo informal habría crecido en unos 450.000 puestos, ya sea como trabajo asalariado no registrado o como actividad por cuenta propia sin inscripción en el Monotributo. Esa dinámica sostiene el nivel de ocupación en el corto plazo, pero reduce los ingresos y la continuidad de los aportes previsionales.
La advertencia sobre las jubilaciones futuras
El instituto señaló que el efecto de la informalidad no termina en el ingreso presente. Quienes atraviesan largos períodos sin aportes tienen menos posibilidades de completar los 30 años exigidos para jubilarse y, al llegar a la edad de retiro, quedan más expuestos a depender de una prestación de menor valor.
Incluso dentro del universo de trabajadores que sí realizan aportes, el avance del Monotributo tiende a concentrar más jubilaciones en el haber mínimo. En ese escenario, la cobertura puede sostenerse mediante prestaciones asistenciales, pero con ingresos más bajos para una proporción creciente de adultos mayores.
Las reformas que propone el informe
IDESA consideró necesario instrumentar la modernización laboral y complementarla con cambios tributarios y previsionales. Entre sus propuestas planteó simplificar impuestos que gravan las ventas y establecer una relación más directa entre el haber jubilatorio, los aportes realizados y la expectativa de vida.
También propuso eliminar regímenes especiales y crear un complemento solidario para quienes lleguen a la edad de retiro con pocos años de contribuciones. Se trata de recomendaciones del instituto y no de medidas oficiales anunciadas.
El diagnóstico suma otro factor estructural: la caída de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida ejercen presión sobre un sistema de reparto que, al mismo tiempo, recibe menos aportes por el avance de la informalidad. Para IDESA, la combinación amenaza tanto la sustentabilidad financiera como el nivel de los haberes futuros.
Fuente principal: Informe Nacional Nº 1.183 de IDESA, publicado el 19 de julio de 2026, elaborado con datos de la Subsecretaría de Seguridad Social. Las cifras de 2026 son proyecciones.