La Rioja registró 996 beneficiarios del seguro de desempleo y casi dos de cada tres son hombres

La provincia se ubicó última en cantidad de prestaciones dentro del NOA, aunque el crecimiento de las nuevas altas a nivel nacional refleja que las dificultades del empleo formal persisten. En La Rioja, el 65,2% de quienes cobran el beneficio son varones y el 34,8% mujeres.

La Rioja contabilizó 996 beneficiarios de la Prestación por Desempleo en junio de 2026, según el último Boletín Estadístico de la Seguridad Social (BESS) elaborado sobre datos de la ANSES. El registro ubica a la provincia en el sexto lugar del NOA por cantidad de prestaciones y muestra una fuerte predominancia masculina entre quienes perciben el beneficio.

De acuerdo con la estadística oficial, 649 beneficiarios son hombres y 347 mujeres, lo que equivale al 65,2% y 34,8%, respectivamente. La distribución de género es menos desigual que el promedio de Salta, donde casi ocho de cada diez beneficiarios son varones.

La Rioja, con la menor cantidad de beneficiarios del NOA

Dentro de la región, Salta lideró el ranking con 3.362 prestaciones, seguida muy de cerca por Tucumán (3.348). Luego aparecen Santiago del Estero (1.637), Jujuy (1.566), Catamarca (1.450) y finalmente La Rioja (996).

A nivel nacional, la provincia ocupa uno de los últimos lugares por cantidad absoluta de beneficiarios, muy por debajo de los grandes distritos. Buenos Aires concentra 49.899 prestaciones, seguida por Córdoba (8.707), Santa Fe (8.326), Ciudad de Buenos Aires (7.990) y Mendoza (5.452).

En todo el país, durante junio 116.641 personas cobraban el seguro de desempleo. Del total, 79.045 eran hombres (67,8%) y 37.596 mujeres (32,2%), cifras que muestran una mayor incidencia de la pérdida de empleo formal entre los trabajadores varones.

Un indicador que refleja la situación del empleo registrado

El seguro de desempleo constituye uno de los indicadores que permite seguir la evolución del mercado laboral formal. Si bien no representa la totalidad de las personas desempleadas —ya que sólo alcanza a trabajadores registrados que cumplen determinados requisitos de aportes—, su evolución permite medir el impacto de las desvinculaciones laborales.

En Salta, por ejemplo, el empleo privado registrado cayó de 131.300 asalariados en febrero de 2024 a 117.100 en abril de 2026, una pérdida de 14.200 puestos de trabajo, equivalente a una baja acumulada del 10,8%.

En La Rioja también se verificó durante los últimos dos años una retracción del empleo privado formal, especialmente en ramas industriales y de la construcción, sectores que explican buena parte de las incorporaciones al seguro de desempleo.

Crecieron las nuevas altas en todo el país

Más allá del número de beneficiarios que cobra la prestación cada mes, otro dato que refleja la presión sobre el mercado laboral es el aumento de las nuevas incorporaciones al sistema.

Entre enero y junio de 2026 se registraron 90.634 altas, frente a 71.151 del mismo período de 2025, lo que representa un crecimiento interanual del 27,4%.

Los sectores con mayor cantidad de nuevos beneficiarios fueron:

  • Industria manufacturera: 22.766 altas.
  • Comercio: 20.651.
  • Construcción: 13.819.

Cómo funciona la prestación

El seguro de desempleo está destinado a trabajadores registrados que pierden su empleo por causas ajenas a su voluntad, como despidos sin causa o finalización de contratos.

Mientras perciben el beneficio conservan la cobertura de obra social, mantienen el derecho a las asignaciones familiares y ese período continúa computándose para la jubilación.

La prestación se calcula sobre el 75% de la mejor remuneración neta de los últimos seis meses, aunque la legislación establece un piso equivalente al 50% del Salario Mínimo, Vital y Móvil y un techo del 100% de ese mismo salario. La duración puede variar entre 2 y 12 meses, con una extensión de seis meses adicionales para los mayores de 45 años.

Aunque La Rioja registra menos de mil beneficiarios y es la provincia con menor cantidad de prestaciones dentro del NOA, el incremento de las nuevas altas en el país y la persistencia de dificultades en el empleo privado formal muestran que el mercado laboral argentino continúa atravesando un proceso de recuperación heterogéneo.