Quintela vuelve a apostar por los Chachos para pagar parte de los salarios y reaviva la disputa con la Casa Rosada

El Gobierno riojano confirmó que abonará $50.000 del aumento salarial con los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE). Mientras la administración provincial sostiene que la herramienta busca dinamizar la economía y generar rendimientos financieros, la oposición cuestiona el regreso de la cuasimoneda y lo vincula con la situación fiscal de la provincia.

El gobernador Ricardo Quintela decidió reactivar una de las medidas más controvertidas de su gestión: el uso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos como «Chachos», para pagar parte de los incrementos salariales de los empleados públicos.

La decisión se enmarca en la recomposición salarial anunciada por la Provincia, que contempla aumentos de entre 14% y 15% desde el próximo mes. Según informó el Ejecutivo, el impacto fiscal del incremento será de $12.200 millones, elevando la masa salarial mensual a alrededor de $94.000 millones.

Como parte de esa actualización, cada trabajador estatal recibirá $50.000 en Chachos, una herramienta que el Gobierno provincial ya utilizó durante 2024 y que ahora busca consolidar como un instrumento de circulación permanente dentro de la economía riojana.

El Gobierno rechaza que sea una medida de emergencia

Desde la administración de Quintela niegan que el regreso de los Chachos responda exclusivamente a problemas financieros.

La explicación oficial sostiene que la provincia pretende avanzar hacia una segunda etapa del programa, basada en ampliar la circulación de los bonos y reducir la necesidad de que sean canjeados inmediatamente por pesos.

El objetivo, según funcionarios provinciales, es que los BOCADE funcionen como un medio de pago habitual dentro de la economía local y permitan al Estado administrar con mayor eficiencia su liquidez.

La estrategia incluye ampliar los usos de la cuasimoneda.

Además de poder utilizarse en comercios adheridos, los Chachos podrán emplearse para pagar:

  • energía eléctrica;
  • agua;
  • gas;
  • transporte;
  • servicios de internet;
  • impuestos provinciales.

También forman parte del programa «Movete por La Rioja», mediante el cual la Provincia reintegra el 50% de los gastos turísticos, con un tope de $200.000, devolución que se realiza precisamente en BOCADE.

La disputa con Nación vuelve al centro del debate

La decisión vuelve a poner sobre la mesa el conflicto entre el Gobierno riojano y la administración de Javier Milei.

Quintela sostiene desde hace meses que La Rioja es una de las provincias más perjudicadas por la distribución de recursos nacionales y mantiene un reclamo ante la Corte Suprema por la restitución de un punto de coparticipación que, según la Provincia, dejó de incorporarse al Presupuesto nacional con el cambio de administración.

En ese contexto, dirigentes del oficialismo provincial también apuntan políticamente contra el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, uno de los principales referentes nacionales de La Libertad Avanza y probable protagonista del escenario electoral riojano de 2027.

Cómo funcionaron los Chachos en su primera etapa

Los BOCADE fueron creados por ley provincial con un tope de emisión de $20.000 millones y comenzaron a circular en 2024 con paridad de un Chacho por un peso.

Inicialmente despertaron incertidumbre entre comerciantes y consumidores, aunque el Gobierno implementó un mecanismo de rescate rápido que permitió cambiarlos por pesos dentro de las primeras 48 horas de circulación.

El canje se realizó a través de oficinas provinciales y de la distribuidora eléctrica EDELaR, mientras que numerosos comercios y proveedores aceptaron los bonos como forma de pago.

Posteriormente, cuando la Provincia lanzó el programa de rescate definitivo de los Chachos, ofreció un rendimiento del 17% para quienes conservaran los bonos hasta el vencimiento, una decisión que incentivó su permanencia en circulación y mejoró su aceptación entre parte de la población.

Una nueva etapa con mayor circulación

Ahora el Ejecutivo pretende modificar esa lógica.

La intención oficial es que los Chachos permanezcan más tiempo en el mercado, permitiendo a la Provincia administrar esos recursos antes de afrontar el rescate definitivo.

Funcionarios provinciales sostienen que ese esquema podría generar rendimientos financieros sobre los fondos respaldatorios mientras los bonos permanecen circulando, una estrategia que algunos economistas comparan con un mecanismo de administración transitoria de liquidez.

Entre la política y la economía

El regreso de los Chachos reabre un debate que excede la discusión financiera.

Para el oficialismo, la cuasimoneda constituye una herramienta de política económica capaz de sostener el consumo, dinamizar la actividad comercial y otorgar mayor margen de maniobra a la Provincia frente a la caída de las transferencias nacionales.

La oposición, en cambio, interpreta que el retorno de los BOCADE refleja las dificultades fiscales que enfrenta La Rioja para afrontar el incremento del gasto salarial exclusivamente con recursos en pesos.

En la antesala del proceso electoral de 2027, la continuidad de los Chachos vuelve a convertirse en uno de los principales ejes de confrontación entre el Gobierno provincial y La Libertad Avanza, con un debate que combina administración financiera, autonomía provincial y disputa política nacional.