Caso Ilda Goyochea: La querella afirma que se trató de un homicidio y detectó contradicciones en los imputados

El abogado querellante, Fernando Brizuela, sostuvo que las declaraciones de Sofía Agüero y Gabriel Díaz acreditan la hipótesis de un ataque intencional y no de un accidente. Remarcó que la lesión en el cuello exigió una «fuerza desmedida» e incompatible con la caída sobre una copa, y reveló que no se hallaron restos de vidrio en la herida de la víctima.

A medida que avanza la investigación por la muerte de Ilda Goyochea, la querella particular que representa a la familia de la víctima endureció su postura procesal tras las indagatorias tomadas a los dos imputados, Sofía Agüero y Gabriel Díaz.

El abogado querellante, Fernando Brizuela, afirmó que el resultado de las últimas medidas procesales —encabezadas por la jueza natural de la causa, la Dra. Córdoba— fortalece la teoría de la acusación: el hecho no se originó por un tropiezo accidental, sino por un homicidio ejecutado desde atrás.

Las contradicciones en una habitación de 3×3

Brizuela puso el foco en las divergencias sustanciales que surgieron entre las declaraciones de ambos acusados al reconstruir los momentos previos al desenlace trágico, considerando que los tres se encontraban en un espacio reducido:

  • Posiciones y dinámica: Gabriel Díaz declaró que los tres estaban bailando parados antes de la caída, mientras que Sofía Agüero afirmó que ella y Díaz estaban sentados conversando a espaldas de Ilda.
  • Ubicación en el croquis: Los croquis elaborados por cada imputado ubicaron a los presentes en lugares totalmente distintos del recinto al momento del hecho.
  • El detalle de las copas: Surgieron versiones encontradas sobre la cantidad de copas rotas en el lugar previo al incidente (si eran una o dos), marcando diferencias con los planteos vertidos por la defensa.
  • Falta de testimonio directo: Pese a la cercanía física dentro del ambiente de 3×3 metros, ninguno de los dos acusados afirmó haber visto de manera directa el momento exacto ni la forma en que Goyochea habría caído al suelo.

«En un espacio tan pequeño es imposible que ninguno haya visto la caída y que ambos den versiones opuestas de dónde estaban parados segundos antes. Esto demuestra que están intentando ocultar la verdad», aseveró el letrado.

La hipótesis del ataque por la espalda y la pericia médica

Respecto a la mecánica de la muerte, la querella descartó la versión de una herida accidental provocada por un cristal roto al caer. Basándose en el informe de autopsia firmado por la Dra. Aráoz, Brizuela precisó que la lesión en el cuello es lineal, de 8 centímetros y con una curvatura en el medio.

«Un corte de esa magnitud, que llega a lesionar la vena yugular y la arteria carótida atravesando planos musculares, requiere una fuerza desmedida que no se produce por una simple caída«, explicó el letrado. Asimismo, remarcó dos elementos periciales determinantes:

  1. Ausencia de vidrios: Ni en la ropa de la víctima ni en la profundidad de la herida los médicos encontraron restos o incrustaciones de cristales.
  2. Rastros en las uñas: Se aguardan los resultados de los análisis bioquímicos sobre las muestras de sangre halladas bajo las uñas de Goyochea para determinar si corresponden a maniobras de defensa frente a alguno de los imputados.

Calificación legal y pasos a seguir

Finalmente, Brizuela ratificó que la causa se mantiene caratulada como homicidio simple, aunque no descartó que el avance de la instrucción y el resultado del peritaje a los teléfonos móviles y cámaras de seguridad puedan derivar en un agravamiento de la imputación.

«Jurídicamente no necesitamos acreditar un motivo previo o una discusión para encuadrar un homicidio. La prueba técnica y la declaración forense terminarán de cerrar el círculo sobre cómo atacaron y le quitaron la vida a Ilda», concluyó.