El jefe de Policía, René Molina, confirmó que efectivos del CAPE fueron convocados por la fuerza sanjuanina para recuperar los cuerpos de las siete víctimas del avión que cayó cuando se dirigía a combatir los incendios. El operativo reavivó el debate sobre las consecuencias de los incendios forestales provocados por acción humana y el nivel de preparación de las fuerzas especiales.
La caída del avión sanitario y de apoyo logístico en San Juan, que dejó siete víctimas fatales, tuvo una participación silenciosa de la Policía de La Rioja. El jefe de la fuerza provincial, René Molina, reveló que un equipo del Cuerpo de Acciones Especiales (CAPE) fue convocado para colaborar en uno de los momentos más complejos de la emergencia: la recuperación de los cuerpos en una zona de muy difícil acceso.
La intervención expuso, además, otra cara de la tragedia: cómo un incendio forestal termina movilizando recursos humanos altamente especializados y poniendo en riesgo la vida de quienes trabajan para combatir este tipo de catástrofes.
«Las policías provinciales nos hermanamos y trabajamos en operativos importantes. En este caso nos pusimos inmediatamente a disposición de San Juan», explicó Molina.
Un llamado de emergencia
El jefe policial relató que el primer aviso llegó cuando las autoridades perdieron contacto con la aeronave.
Horas más tarde se confirmó que el avión se había estrellado y que entre las víctimas se encontraban el piloto, el copiloto, un técnico y cuatro integrantes de la Policía de San Juan.
Frente a esa situación, Molina se comunicó con su par sanjuanino para ofrecer colaboración.
Inicialmente la ayuda quedó en evaluación, pero unos cuarenta minutos después llegó el pedido formal para que La Rioja enviara personal especializado en rescate de montaña.
Cinco efectivos y una caminata de varias horas
El operativo quedó a cargo de cinco integrantes del CAPE encabezados por el comisario Jesús Páez.
Tras concentrarse en el Parque Provincial Ischigualasto junto con equipos sanjuaninos, iniciaron un recorrido que incluyó varias horas en vehículos y luego una extensa caminata por terrenos montañosos hasta llegar al sitio donde había impactado la aeronave.
El plan inicial contemplaba trasladar los siete cuerpos a pie mediante un sistema de postas debido a la complejidad del terreno.
Sin embargo, una vez concluidas las tareas de Policía Científica, los rescatistas determinaron que existían condiciones para que un helicóptero pudiera operar en un punto cercano y concretar la evacuación aérea.
La extracción se realizó en cuatro vuelos.
El perfil del grupo de elite
Más allá del operativo, Molina aprovechó para poner en valor la preparación del CAPE, una unidad que habitualmente interviene en rescates de alta complejidad.
Explicó que no cualquier integrante de la fuerza puede acceder a ese cuerpo especial.
Los aspirantes deben superar exigentes evaluaciones físicas, psicológicas y técnicas, además de aprobar cursos específicos que se dictan a nivel nacional.
«Tenemos gente preparada no sólo para actuar en La Rioja sino también para colaborar cuando otras provincias atraviesan situaciones críticas», sostuvo.
Según indicó, varios de los efectivos que participaron del rescate poseen más de diez años de experiencia y actualmente también cumplen funciones como instructores de grupos especiales de distintas provincias argentinas.
La otra discusión: los incendios provocados
Durante la entrevista también surgió un tema que atraviesa la emergencia en el oeste riojano y sanjuanino: el origen de muchos incendios forestales.
Aunque Molina evitó pronunciarse sobre responsabilidades penales concretas en este caso, recordó que este tipo de siniestros suelen agravarse por las condiciones climáticas extremas y la acción humana.
El contexto coincide con los incendios que afectan la zona de Chilecito, donde las autoridades provinciales sostienen que el fuego se habría iniciado por la imprudencia de personas que realizaron fogatas y abandonaron brasas encendidas.
La tragedia aérea y los incendios volvieron a instalar un debate recurrente: el costo humano que generan los fuegos forestales y la necesidad de reforzar tanto la prevención como las sanciones frente a conductas negligentes.
Mientras continúan las tareas para controlar distintos focos activos en la región, la intervención del CAPE dejó en evidencia que detrás de cada emergencia existe una estructura de rescate que trabaja en condiciones extremas y que, en esta ocasión, fue convocada para asistir en una de las tragedias más graves registradas en la vecina provincia de San Juan.