El gobernador riojano aprovechó el homenaje por los 50 años del martirio de monseñor Enrique Angelelli para reunir a referentes nacionales del justicialismo. Con Máximo Kirchner ya en la provincia y la ausencia de Axel Kicillof, el mandatario intenta posicionarse como mediador de una interna que mantiene bloqueada la estrategia electoral opositora rumbo a 2027.
La Rioja dejó de ser este fin de semana únicamente el escenario del homenaje por los 50 años del martirio de monseñor Enrique Angelelli para convertirse en el centro de una de las discusiones políticas más importantes del peronismo: cómo salir de la parálisis provocada por la disputa entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner.
El principal impulsor de esa estrategia es el gobernador Ricardo Quintela, quien desde hace meses trabaja para reunir a los distintos sectores del Partido Justicialista y comenzar a construir una alternativa nacional frente al gobierno de Javier Milei.
La presencia de Máximo Kirchner, Jorge Taiana, Wado de Pedro, Juliana Di Tullio, Cristina Álvarez Rodríguez, legisladores nacionales e intendentes terminó otorgándole al encuentro un peso político que excede ampliamente la conmemoración religiosa.
Quintela quiere ser el mediador
El mandatario riojano asumió un papel que pocos gobernadores habían intentado ocupar desde la derrota electoral del peronismo: convertirse en un puente entre el kirchnerismo y el sector que responde a Axel Kicillof.
En las provincias existe una preocupación creciente porque la disputa entre ambos dirigentes mantiene inmovilizado al PJ mientras comienza a acercarse el calendario electoral de 2027.
Con ese diagnóstico, Quintela impulsó una convocatoria amplia en La Rioja, convencido de que el peronismo necesita reconstruir un ámbito de diálogo antes de discutir candidaturas.
Quienes conocen las conversaciones aseguran que el gobernador sostiene una idea sencilla: si el justicialismo no logra resolver sus diferencias internas, difícilmente pueda construir una alternativa competitiva frente al oficialismo.
Máximo dijo sí; Kicillof volvió a faltar
Uno de los objetivos políticos del encuentro era conseguir una fotografía que reuniera, después de mucho tiempo, a los principales sectores del peronismo.
Ese escenario quedó incompleto.
Máximo Kirchner confirmó su presencia y llegó acompañado por una importante comitiva de dirigentes nacionales.
En cambio, Axel Kicillof volvió a ausentarse, al igual que lo había hecho días atrás en otro intento de acercamiento entre los distintos sectores del PJ.
En representación del gobernador bonaerense participó la jefa de Asesores, Cristina Álvarez Rodríguez, una dirigente de estrecha confianza del mandatario provincial.
La ausencia de Kicillof evitó la foto que Quintela buscaba exhibir como símbolo de reconciliación, aunque el gobernador riojano logró mantener una convocatoria con fuerte volumen político.
La interna bonaerense condiciona al resto del país
Uno de los planteos que comenzó a repetirse entre dirigentes del interior es que la disputa entre el kirchnerismo y el gobernador bonaerense terminó condicionando la estrategia de todo el peronismo.
En varias provincias consideran que la discusión, originada en Buenos Aires, paraliza decisiones que deberían tener una mirada federal.
Ese malestar explica parte del protagonismo que intenta asumir Quintela.
El mandatario riojano sostiene que las provincias deben recuperar peso dentro del PJ y participar activamente en la definición del proyecto político nacional.
Antes que candidatos, un programa
Aunque Quintela no oculta sus aspiraciones nacionales y en distintos momentos fue mencionado como posible candidato presidencial o articulador del espacio, su entorno insiste en que hoy la prioridad no pasa por los nombres.
La idea que transmiten los dirigentes convocados a La Rioja es que primero debe alcanzarse un acuerdo sobre el rumbo político, económico y federal que ofrecerá el peronismo a la sociedad.
Recién después llegará la discusión sobre las candidaturas.
Ese criterio fue compartido durante las últimas horas por varios de los dirigentes que participaron de las actividades organizadas en la provincia.
El homenaje que se transformó en cumbre política
El aniversario del asesinato de monseñor Angelelli terminó funcionando como el marco ideal para un encuentro que el peronismo necesitaba desde hace tiempo.
Mientras las ceremonias religiosas reivindican el legado del obispo riojano, en paralelo se desarrollan reuniones políticas destinadas a recomponer un espacio que aún no logra superar las consecuencias de la derrota electoral.
La Rioja volvió así a ocupar un lugar inesperado en el tablero nacional.
Quintela consiguió reunir a buena parte de la conducción peronista, aunque todavía no logró el objetivo mayor: sentar en una misma mesa a todos los protagonistas de una interna que mantiene dividido al principal espacio opositor.
El desafío ahora será comprobar si la foto conseguida en La Rioja representa apenas un gesto simbólico o el primer paso de una negociación capaz de ordenar a un peronismo que busca recuperar protagonismo frente al gobierno de Javier Milei y llegar competitivo a las elecciones de 2027.