El relevamiento calculó una Canasta Básica Alimentaria de $707.721 durante julio. En otra encuesta realizada entre 376 hogares de la capital, el 66,3% dijo haber eliminado frecuentemente alguna comida principal por falta de recursos.
Las cifras pertenecen a estudios de Libres del Sur y no constituyen una medición oficial de pobreza del INDEC ni una estimación representativa de toda la provincia.
Las claves del informe
- La Canasta Básica Alimentaria fue estimada en $707.721,24 y la Canasta Básica Total en $1.592.372,78.
- Ambas canastas aumentaron 1,63% frente a junio.
- La CBA acumuló una suba interanual del 37,84% y la CBT del 36,03%.
- Verdulería y carnicería registraron incrementos cercanos al 50% en doce meses.
- En una encuesta anterior a 376 hogares de la ciudad, el 66,3% declaró haber eliminado con frecuencia alguna comida principal.
Una familia necesitó durante julio $707.721,24 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria relevada por Libres del Sur en La Rioja. El cálculo de la Canasta Básica Total —que agrega bienes y servicios no alimentarios— llegó a $1.592.372,78.
Los dos valores avanzaron 1,63% en un mes. La variación interanual fue mucho mayor: 37,84% para la canasta alimentaria y 36,03% para la total. La combinación resume el principal planteo del informe: que los precios suban más lentamente no significa que los alimentos hayan recuperado accesibilidad ni que los ingresos hayan compensado el deterioro acumulado.

Verduras y carnes, por encima del promedio
El rubro verdulería acumuló un aumento del 48,49% frente a julio de 2025 y carnicería avanzó 47,12%. Almacén registró una variación menor, aunque también elevada: 25,87% interanual.
La papa encabezó los aumentos individuales mencionados en el documento. El kilo pasó de $800 a $1.575, una suba del 96,88%. También se destacaron la cebolla, con 85,71%; la pera, con 70%; el tomate, con 67,65%; y la manzana, con 44%.
Entre los cortes y productos de carnicería, la carnaza aumentó 62,50%; el hígado, 59,60%; el espinazo, 56,52%; la paleta, 53,56%; la nalga, 48%; y el asado, 42,58%.
Dos de cada tres hogares relevados redujeron comidas
El informe de julio cruza los precios con otro relevamiento que Libres del Sur realizó a fines de junio entre 376 hogares de la ciudad de La Rioja. Allí, el 51,9% respondió que no conseguía llegar a fin de mes sin endeudarse o dejar obligaciones sin pagar. El 49,8% afirmó que las deudas condicionaban directamente la compra de alimentos.
El 65,4% manifestó haber reducido la cantidad de alimentos consumidos todos los días o varias veces por semana. En otra pregunta, el 36,4% declaró que había eliminado alguna de las cuatro comidas principales todos o casi todos los días y el 29,9% dijo hacerlo varias veces por semana. La suma de ambas respuestas alcanza el 66,3%.
Otro 13% señaló que había omitido alguna comida una o dos veces durante el mes, mientras que el 20,8% respondió que nunca tuvo que hacerlo.
Qué permiten afirmar los datos y qué no
Los resultados describen a los hogares consultados y constituyen una señal sobre dificultades alimentarias en la capital riojana. No permiten, por sí solos, proyectar el porcentaje al conjunto de la ciudad o de la provincia.
El documento identifica el tamaño de la consulta —376 hogares—, pero no informa el método de selección de los participantes, el margen de error, las fechas exactas del trabajo de campo ni la distribución socioeconómica de la muestra. Tampoco detalla en sus cuatro páginas la composición del hogar utilizada para calcular las canastas, la cantidad de comercios visitados o el número de precios observados.
Por eso, los valores deben ser presentados como estimaciones de Libres del Sur y no como líneas oficiales de indigencia o pobreza. El INDEC utiliza una metodología propia, publica valores por adulto equivalente y distintos tipos de hogar, y aún no difundió la canasta correspondiente a julio: el calendario oficial prevé su publicación para el 13 de agosto.
El contexto nacional
Libres del Sur relacionó sus resultados con estudios nacionales. Citó un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, basado en una muestra representativa de 1.171 trabajadores asalariados, que encontró restricciones alimentarias asociadas a razones económicas.
También incorporó datos del Centro de Economía Política Argentina sobre endeudamiento. Según el documento citado, la irregularidad de las familias con bancos pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026. En billeteras virtuales, la mora aumentó del 7,3% al 29,6%.
El impacto local: precios más lentos, alimentos todavía inaccesibles
El dato mensual de 1,63% muestra una desaceleración frente a los picos inflacionarios, pero se aplica sobre precios que ya acumularon aumentos importantes. Para las familias con ingresos rezagados, endeudamiento o pérdida de empleo, una menor velocidad de aumento no recompone automáticamente la capacidad de compra.
El relevamiento instala así dos discusiones para La Rioja. Una es estadística: la necesidad de contar con información pública, periódica y metodológicamente comparable sobre precios e ingresos. La otra es política: qué respuestas pueden ofrecer la Provincia, los municipios y la Nación a los hogares que reducen porciones, reemplazan alimentos o se endeudan para comer.
Lucas de la Fuente, referente provincial de Libres del Sur, resumió la posición de la organización: la desaceleración es importante, pero el desafío es recuperar ingresos y capacidad de compra. La dimensión local del problema se medirá no solamente por cuánto aumentan los alimentos, sino por cuánto pueden comprar efectivamente los hogares riojanos.
Fuente principal: Informe Libres del Sur La Rioja, julio de 2026. Contexto metodológico: calendario e informes técnicos del INDEC y estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.



