La renuncia de Javier Vallejos a la Fiscalía General abrió una etapa de movimientos silenciosos en la política y la Justicia de La Rioja. Mientras avanza el proceso institucional para cubrir la vacante, en distintos despachos ya circulan nombres y se prueban trajes para una de las posiciones más sensibles del poder provincial.
El primero que aparece en las conversaciones es Miguel Zárate, actual ministro de Seguridad. También es mencionada Karina Becerra, integrante del Tribunal Superior de Justicia. Por ahora no existen postulaciones oficiales: son versiones que recorren los pasillos donde suelen anticiparse las decisiones antes de que lleguen a los expedientes.
El nuevo escenario judicial formó parte de una cena reservada realizada anoche en un domicilio con vista a las montañas. Allí se reunieron referentes de sectores que no se identifican con el quintelismo para analizar la coyuntura, medir fuerzas y explorar posibles movimientos.
La charla habría recorrido la sucesión en la Fiscalía, el reordenamiento del peronismo y los canales de comunicación con el oficialismo nacional. Uno de los comensales deslizó, entre bromas, la posibilidad de “hablar con Lule Menem”. Nadie confirmó gestiones ni acuerdos, pero el comentario animó la sobremesa.
Eduardo “Lule” Menem estuvo el fin de semana pasado en La Rioja. Según versiones recogidas por El Mikilo, durante esa visita habría conversado con dirigentes de origen peronista en la vivienda de un antiguo integrante del denominado “shopping eduardista”. Los participantes y el contenido permanecen bajo reserva.
En paralelo, Néstor Bosetti habría recibido una invitación para compartir un almuerzo en la zona del Congreso. El dato alimentó especulaciones sobre el armado político nacional y sus contactos con dirigentes riojanos por fuera de las estructuras tradicionales.
La carrera provincial también apareció en las conversaciones. Hasta ahora, el escenario contempla elecciones en octubre de 2027. Dentro del oficialismo pican en punta Gabriela Pedrali y Armando Molina.
Quienes conocen la dinámica interna aseguran que Ricardo Quintela escucha, pero no acepta fácilmente sugerencias sobre su sucesión. La decisión final sigue concentrada en el gobernador y cualquier nombre puede fortalecerse o desaparecer antes de que llegue el momento de cerrar candidaturas.
Nada está resuelto y abundan más las señales que las confirmaciones. Pero entre vacantes judiciales, cenas discretas, almuerzos porteños y aspirantes provinciales, la política riojana volvió a moverse lejos de los micrófonos. El Mikilo seguirá escuchando.



