Ricardo Quintela comenzó a darle mayor volumen político e institucional a la rectora de la Universidad Nacional de La Rioja, Natalia Albarez Gómez. La sucesión provincial todavía no tiene una candidatura definida y la titular de la UNLaR aparece como una alternativa para el escenario electoral de 2027.
La presencia conjunta se volvió recurrente en actividades vinculadas con educación, innovación, producción y políticas destinadas a la juventud. El último gesto ocurrió durante el encuentro encabezado por Gustavo Beliz, realizado en el marco de los 50 años del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, donde se debatió sobre inteligencia artificial, tecnología y desarrollo humano.
La agenda compartida tiene antecedentes concretos. El Gobierno provincial y la UNLaR firmaron un convenio para que estudiantes de Maestro Mayor de Obras del Colegio San Martín participen en proyectos habitacionales y adquieran experiencia laboral antes de finalizar sus estudios.
Quintela también ubicó a la Universidad como protagonista del acuerdo con la UTN y Huawei para crear una academia destinada a capacitar profesionales en inteligencia artificial, computación en la nube, 5G, ciberseguridad, datos, energías renovables e internet de las cosas.
Otro movimiento de alto impacto fue la entrega de 3.000 tarjetas del Boleto Universitario Gratuito. Allí, Albarez Gómez volvió a compartir el centro de la escena con el gobernador ante una audiencia integrada mayoritariamente por jóvenes.
La secuencia no confirma una candidatura ni implica una decisión formal. Sin embargo, construye para la rectora un perfil que supera la gestión académica: administración, vinculación tecnológica, llegada a la juventud y presencia territorial.
En el peronismo riojano, la definición para 2027 permanece abierta. En ese contexto, Albarez Gómez puede transformarse en el plan alternativo de Quintela si las figuras que inicialmente encabecen la competencia no consiguen reunir el consenso necesario.
La proyección de una rectora también incorporaría a la discusión nacional una señal política: la defensa de la universidad pública como plataforma electoral en una etapa marcada por el debate sobre educación, conocimiento y desarrollo.



