Ramiro Castiñeira. Imagen de archivo. Fuente: Radio Continental.
Ramiro Castiñeira volvió a intervenir en el debate sobre las causas de la inflación argentina. En un mensaje publicado en X, cuestionó que se responsabilice a las opiniones de una persona por procesos de fuerte aceleración de los precios.
“La opinión de un ciudadano no genera hiperinflación”, sostuvo. El economista afirmó que tanto en 1989 como en 2023 se buscó atribuir responsabilidades a un ciudadano por expresar posiciones diferentes y vinculó ambos episodios con la emisión de dinero para financiar un elevado déficit fiscal.
El texto compartido no identifica al ciudadano al que se refiere en cada caso ni detalla las declaraciones cuestionadas.
El gráfico de inflación entre 2014 y 2026
Castiñeira también difundió un gráfico de Econométrica, que cita al INDEC como fuente y presenta la variación interanual de los precios minoristas durante distintas presidencias.
La imagen destaca un 211,4% en diciembre de 2023, un pico del 289,4% en abril de 2024 y un 33,5% en agosto de 2026. Este último valor coincide con el informe oficial del INDEC de agosto de 2026.

Se trata de tasas interanuales: comparan el nivel de precios de cada mes con el del mismo mes del año anterior. Su descenso refleja una desaceleración de la inflación y no una baja general de los precios.
La comparación con 1989 requiere una distinción
Castiñeira utiliza la expresión “hiperinflación” para referirse también a 2023. Esa caracterización forma parte de su interpretación y no debe confundirse automáticamente con una equivalencia entre ambos episodios históricos.
El INDEC informó que 2023 cerró con una inflación acumulada del 211,4% y un aumento mensual del 25,5% en diciembre. Son mediciones distintas de la explicación causal que propone el economista sobre el déficit fiscal y su financiamiento.
Su publicación combina, así, una lectura económica sobre el origen de la inflación con una crítica política a la atribución de responsabilidades individuales.
Qué significa hiperinflación en la comparación histórica
Una definición clásica, utilizada en el trabajo Modern Hyper- and High Inflations, publicado por el FMI, sitúa el inicio de una hiperinflación cuando la suba mensual supera el 50%. Bajo ese criterio, el 25,5% de diciembre de 2023 no alcanza ese umbral. Una inflación anual muy elevada y una hiperinflación mensual son categorías distintas.
Esa precisión no reduce la gravedad del deterioro del poder adquisitivo de 2023. Permite separar la caracterización política de Castiñeira de un criterio utilizado en la literatura económica y evitar que una tasa interanual se compare como si fuera mensual.
Una serie que atraviesa cambios metodológicos
El gráfico comienza en 2014, pero el INDEC explica que el IPC-GBA comenzó a difundirse nuevamente en junio de 2016 y que la cobertura nacional se amplió desde julio de 2017. Por eso, para comparar todo el período hace falta conocer cómo Econométrica empalmó los tramos anteriores. El cuadro no detalla ese procedimiento.
Además, una tasa interanual reúne los movimientos de doce meses. Un dato ubicado dentro del mandato de un presidente puede incorporar aumentos ocurridos durante la gestión anterior. Los colores por administración ayudan a ubicar fechas, pero no constituyen una demostración causal de qué medida explica cada variación.
El nivel actual y los límites de la explicación
El INDEC confirmó para agosto de 2026 una inflación del 33,5% interanual y del 21,3% acumulado desde diciembre. Son dos ventanas temporales diferentes y ambas describen aumentos del nivel de precios.
La tesis de Castiñeira pone el foco en el financiamiento del Estado mediante emisión. Para evaluar su peso en un episodio concreto se necesita reconstruir, además del déficit y la emisión, la demanda de dinero, las decisiones cambiarias y la secuencia de ajustes de precios. La curva del IPC describe el resultado; por sí sola no permite aislar la contribución de cada factor.
Fuentes: publicación de Castiñeira y gráfico compartido; IPC de diciembre de 2023 del INDEC.
