Fricción comunal por la nocturnidad: el intendente de Sanagasta responsabiliza a los padres tras los desbordes del 21 de septiembre

Rotura de vidrios, caravanas nocturnas y consumo de alcohol en chicos de 13 años encendieron la polémica institucional en la villa veraniega. Luis Flores defendió el despliegue de seguridad y anticipó sanciones estrictas para dueños de cabañas y quinchos colapsados.

El éxodo masivo de jóvenes hacia localidades turísticas con motivo del Día del Estudiante volvió a dejar expuestas las limitaciones logísticas de las comunas del interior y la crisis de responsabilidad en la nocturnidad. En Sanagasta, tradicional comarca de esparcimiento vecina a la capital riojana, el saldo de disturbios, daños materiales y excesos derivó en una controversia pública que involucra al poder civil y al rol familiar.

Frente a los cuestionamientos vecinales por el desborde urbano, el intendente municipal, Luis Flores, explicó que el contingente juvenil comenzó a ingresar de manera masiva y no prevista desde el mediodía del viernes. La afluencia saturó rápidamente la capacidad de control preventivo en los principales ejes del casco céntrico.

Responsabilidad familiar y consumo en menores

Flores puso el foco en la conducta de los adultos que trasladaron a los contingentes: «Estuvimos hasta la madrugada junto a la Policía interviniendo con grupos de chicos de 13 y 14 años. Veíamos que los propios padres llegaban en camionetas particulares, los dejaban en la calle y les bajaban conservadoras repletas de alcohol. Hay una falta de educación de base que el Estado no puede suplir cuando la familia lo fomenta».

El jefe comunal remarcó que las demoras operadas por las fuerzas de seguridad involucraron a menores de 12 y 13 años, cuyos progenitores debieron concurrir a retirarlos de las dependencias correspondientes, al tiempo que se labraron actas por alcoholemia al volante y secuestro de motovehículos por faltas graves.

Hacinamiento en alquileres y ordenanzas en debate

Uno de los puntos más críticos señalados por el Ejecutivo local fue la desregulación en los alojamientos informales. Se detectaron propiedades autorizadas para 10 plazas que albergaban entre 60 y 70 adolescentes. Flores advirtió que el municipio revisará las habilitaciones comerciales y exigirá la presencia obligatoria y permanente de tutores acreditados para autorizar el uso de cabañas y quinchos en futuras ediciones.

El caso de Sanagasta sintetiza una problemática que cruza a los municipios turísticos de la Argentina: administraciones de escala reducida obligadas a sostener operativos extraordinarios de seguridad sin financiamiento específico, frente a una cultura juvenil que desoye los eventos oficiales y se traslada a la vía pública.


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