Salto digital y caída del efectivo: los pagos con QR crecieron 65% mientras el uso de cajeros se derrumbó 28%

El Banco Central reveló que las transferencias interoperables sumaron casi 118 millones de operaciones en agosto y movilizaron $3 billones. En contraste, el financiamiento con plásticos y el retiro de billetes registraron fuertes bajas interanuales.

La transformación de los hábitos financieros en Argentina aceleró en agosto de 2026 hacia la consolidación del ecosistema digital, marcando una brecha histórica frente al dinero físico y al financiamiento tradicional. Según el Informe Mensual de Pagos Minoristas publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los pagos con transferencia (PCT) interoperables iniciados con QR crecieron un 67,5% interanual en cantidades y un 62,9% en montos reales, alcanzando las 117,2 millones de operaciones por un total de $2,9 billones.

La contracara del auge de las billeteras virtuales fue el retroceso del efectivo. Las extracciones en cajeros automáticos cayeron un 28,4% interanual en cantidad de operaciones y un 15,7% en términos reales, totalizando 41 millones de extracciones en los 16.662 cajeros del país, con un retiro promedio de apenas $118.300.

Billeteras vs. bancos: la pulseada por el dinero minorista

El informe oficial detalló que el 99,1% de los pagos con transferencia interoperables ya se realiza mediante código QR. En el punto de venta, la preferencia de cobro favorece a las plataformas fintech: el 53,8% de las operaciones se acreditaron en cuentas de pago (CVU), contra el 46,2% que ingresó a cuentas bancarias a la vista (CBU).

En el universo de las transferencias inmediatas «push», se realizaron 779 millones de envíos por $96 billones; de ese volumen transaccional, el 76,9% tuvo como origen o destino una clave virtual (CVU).

La tracción del dinero electrónico también se observó en el transporte público, donde los viajes abonados directamente con código QR crecieron un 464% interanual, sumando 26,3 millones de traslados en agosto —mayoritariamente en colectivos (89,1%) y subtes (10,9%)— mientras que la tarjeta SUBE tradicional anotó una baja interanual del 22% en cantidad de boletos cortados.

Freno en el consumo en cuotas y dominio del ECHEQ

El reporte del BCRA reflejó, asimismo, la cautela del consumo frente al crédito al consumo en pesos. Las operaciones con tarjetas de crédito descendieron un 9,2% en cantidades y anotaron un desplome real del 17,6% en montos, con una fuerte retracción en los planes en cuotas, que se derrumbaron un 29,7% en términos reales. Ante este escenario, la modalidad en un solo pago concentró el 88,6% de las transacciones con plásticos.

En el segmento corporativo y comercial, el cheque electrónico terminó de desplazar al formato papel: el ECHEQ explicó el 87,2% del dinero compensado en el sistema ($24 billones sobre un total de $27,5 billones), consolidando la virtualización integral de las cadenas de cobro y pago entre empresas.

Nueva arquitectura del dinero y presión sobre la banca tradicional

La migración masiva de fondos desde las sucursales bancarias hacia el ecosistema fintech redefine la intermediación financiera en todo el país. Con más de 67 millones de cuentas de pago registradas y fondos invertidos en money market que alcanzaron los $8,9 billones, las plataformas retienen una porción clave de la liquidez transaccional privada.

El desafío para las entidades financieras y el comercio formal pasa ahora por sostener la rentabilidad en un mercado donde el circulante físico pierde terreno de forma sostenida y el consumidor elude el costo del financiamiento en cuotas a cambio de la inmediatez del débito en cuenta.


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