El exministro de Defensa apoyó el reclamo ante el Tribunal del Mar y las penas a petroleras, pero exigió castigar a navieras y cruceros que operan con las islas. Además, criticó un capítulo del proyecto oficialista por amenazar el trabajo periodístico y reconoció la crisis de la UCR: «Nuestro electorado hoy vota a La Libertad Avanza».
El exministro de Defensa y exsenador nacional Julio Martínez analizó el nuevo escenario del reclamo argentino sobre las Islas Malvinas y la avanzada legal del gobierno de Javier Milei frente a la exploración de hidrocarburos por parte del Reino Unido. El dirigente radical respaldó la decisión de acudir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, aunque advirtió que la iniciativa oficial debe corregirse en el Congreso para sumar sanciones directas a empresas de turismo y flotas pesqueras, al tiempo que encendió luces de alarma por artículos que podrían atentar contra la libertad de prensa.
Martínez recordó los antecedentes legislativos de 2010 y 2011, cuando junto a Fernando «Pino» Solanas impulsó la ley que frenó durante casi quince años la actividad petrolera unilateral en la cuenca de Malvinas mediante penalidades económicas y judiciales. En esa línea, consideró acertada la incorporación del «juicio en ausencia» para juzgar a las compañías que desconozcan la jurisdicción nacional, pero remarcó que el texto remitido por el Ejecutivo se queda corto en áreas estratégicas.
Turismo, pesca y contradicciones
Para el dirigente, el objetivo central debe ser desfinanciar el costo de ocupación que afronta Gran Bretaña. «Hay que obligar a las empresas a optar: o trabajan con Argentina o trabajan con Malvinas», sentenció. Detalló que existen líneas aéreas, firmas de cruceros y grupos pesqueros gallegos que operan bajo distintas personerías jurídicas tanto en el territorio continental como en las islas ocupadas, usufructuando puertos nacionales sin penalizaciones.
No obstante, Martínez manifestó un fuerte reparo sobre el capítulo de «influencia externa» incluido en el proyecto oficial, al advertir que su redacción es ambigua y peligrosa para el ejercicio del periodismo y el funcionamiento de organizaciones de la sociedad civil. «Es incompatible la defensa de la soberanía con la limitación de la libertad de prensa», subrayó, señalando que investigaciones globales o denuncias ambientales podrían ser catalogadas arbitrariamente como maniobras de desinformación extranjera.
El Tribunal del Mar y la autocrítica radical
Respecto al plano diplomático, el exfuncionario calificó como «positivo y novedoso» el camino hacia el Tribunal del Mar, organismo habilitado para hacer cumplir la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas, la cual prohíbe modificaciones unilaterales en la zona en disputa mientras no se resuelva el fondo de la soberanía. Recordó como precedente el fallo internacional que ordenó la restitución de la Fragata Libertad retenida en Ghana en 2012.
Consultado finalmente sobre el presente político y el rol de la Unión Cívica Radical frente al escenario electoral, Martínez admitió una fuerte crisis de representación y un corrimiento de los votantes tradicionales hacia el oficialismo nacional: «El radicalismo pasa por un momento difícil. El electorado que nos acompañó y nos hizo ganar elecciones, hoy se corrió y está votando a La Libertad Avanza».
Ratificó además que se mantiene al margen de eventuales candidaturas: «Estoy retirado de las cuestiones partidarias y del escenario electoral; solo opino y aporto en temas donde tengo experiencia técnica, como la defensa y la seguridad».
Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.