Con la imposibilidad constitucional de reelegir, el gobernador riojano acelera el juego de presencias compartidas, equilibrios de poder y señales institucionales. Mientras Armando Molina y Gabriela Pedrali concentran las miradas para encabezar la fórmula, la escena oficial suma fichas clave: el guiño territorial a Rodrigo Brizuela y Doria y la pulseada interna por Miguel Zárate.
En la política riojana, los actos institucionales dejaron de ser meras formalidades de agenda para convertirse en un tablero milimétrico de señales de poder. La reciente puesta en funciones de 272 efectivos policiales y penitenciarios en el Paseo Cultural Pedro Ignacio de Castro Barros trascendió largamente la gestión en seguridad: funcionó como una postal condensada de la coreografía con la que Ricardo Quintela teje, mide y dosifica los movimientos hacia la sucesión provincial de 2027.
La visibilidad del intendente capitalino, Armando Molina, y su posterior amplificación en redes marcando sintonía con el gobernador, reactivó las conversaciones en las segundas y terceras líneas del Partido Justicialista. Con el reloj electoral corriendo hacia el fin de ciclo, la disputa subterránea por la bendición principal se polariza entre dos figuras del riñón más estrecho del mandatario —Armando Molina y la diputada nacional Gabriela Pedrali—, pero el acto dejó ver que el armado sucesorio incluye piezas institucionales y departamentales determinantes.
Los dos polos del quintelismo duro: territorio versus proyección
Molina y Pedrali expresan raíces idénticas en la mesa chica del gobernador, pero construyen su volumen desde frentes contrastantes:
- Armando Molina y el bastión capitalino: Encarna la gestión directa en el distrito que concentra más de la mitad del padrón electoral provincial. Su ventaja radica en la cercanía cotidiana y la presencia constante al lado de Quintela. Sin embargo, la intendencia capitalina siempre implica el desgaste de la trinchera vecinal y los servicios públicos en un contexto de fuerte restricción presupuestaria.
- Gabriela Pedrali y la rosca nacional: Desde su banca en el Congreso y con su histórico anclaje en el área social, Pedrali ostenta llegada directa a las conducciones del PJ nacional y a los bloques parlamentarios en Buenos Aires. Al no estar expuesta a las urgencias diarias del bacheo y los servicios urbanos, preserva un perfil federal más nítido para dialogar transversalmente con los departamentos del interior.
El factor Brizuela y Doria: el interior reclama su lugar en la fórmula
Una de las presencias más significativas en el acto fue la del intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria. En el peronismo riojano es un axioma histórico que ninguna fórmula provincial se sella sin un equilibrio real entre la Capital y el interior profundo.
Al mando del segundo departamento con mayor peso electoral de la provincia, Brizuela y Doria se consolida como el socio del interior mejor perfilado para secundar a quien resulte bendecido por Quintela. Su presencia en la primera línea del acto envió un mensaje inequívoco: sea Molina o Pedrali quien encabece, la vicegobernación cotiza fuerte en los valles del Famatina para blindar la territorialidad del proyecto oficialista.
Miguel Zárate: la disputa subterránea por el control judicial
El otro protagonista ineludible de la jornada fue el ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Miguel Zárate, anfitrión del área convocante pero envuelto en una de las pulseadas políticas más tensas del oficialismo.
Zárate fue propuesto formalmente por Quintela para ocupar la Fiscalía General del Ministerio Público Fiscal, una designación estratégica para el esquema de garantías institucionales del gobernador post-2027. Sin embargo, el pliego desató ruidos e incomodidades en un sector del propio oficialismo en la Legislatura, donde algunos reparos internos frenan los consensos automáticos. Mostrar a Zárate empoderado en un acto de envergadura, escoltado por la plana mayor de la provincia, fue un mensaje de ratificación contundente de la Casa de las Tejas: Quintela sostiene a sus alfiles aun frente a las objeciones de su propia tropa.
El tablero que viene
Para Quintela, la partida se juega en simultáneo en varios frentes. No se trata únicamente de definir quién será el heredero natural de la gobernación, sino de articular un dispositivo completo: retener la Capital, seducir al interior con Brizuela y Doria y asegurar los resortes claves de la Justicia con Zárate. Mientras los tiempos electorales maduran, cada foto oficial seguirá funcionando como un ensayo general de lealtades y correlaciones de fuerza.
Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.