El flamante presidente del peronismo en el segundo distrito electoral de la provincia lanzó una advertencia directa a la mesa chica de Ricardo Quintela: “No vamos a aceptar el segundo lugar”. Postuló a Rodrigo Brizuela y Doria y a Fernando Rejal para el Ejecutivo, rechazó de plano la ley de lemas y pidió evaluar el adelantamiento de las elecciones frente al ajuste de Javier Milei.
El armado político del peronismo riojano sumó un reclamo de peso que sacude los despachos de la Casa de las Tejas. Consagrado por consenso como nuevo presidente de la Junta Departamental del Partido Justicialista de Chilecito, Santiago Azulay fijó una posición sin ambigüedades respecto a la sucesión de 2027: el segundo polo electoral de la provincia no resignará el primer término de la boleta gubernamental ni se conformará con un rol secundario para secundar a una figura de la Capital.
“Los chileciteños no vamos a aceptar el segundo lugar. La dirigencia del departamento está convencida de que un candidato de Chilecito debe encabezar la fórmula para la gobernación”, disparó Azulay. El actual secretario de Ambiente de la provincia y exconvencional constituyente argumentó que la unidad alcanzada en el oeste, sellada con el respaldo del intendente Rodrigo Brizuela y Doria, el senador nacional Fernando Rejal, la diputada Silvia Gaitán y cinco exjefes comunales, le otorga al distrito un volumen político gravitante para disputar el poder real.
Para Azulay, tanto Brizuela y Doria como Rejal reúnen los pergaminos suficientes para dar la pelea por el sillón de Ramírez de Velasco: “Tenemos la ventaja de contar con dos dirigentes sumamente preparados, que pertenecen al mismo espacio y que garantizan la cohesión de todo el departamento. El interior tiene una tradición federal en la conducción provincial que debe ser respetada”. La definición toma distancia de los armados que promueven a dirigentes mujeres de la Capital o los Llanos —como Teresita Madera, Florencia López o Gabriela Pedrali— para el primer lugar de la fórmula, relegando a una figura femenina al casillero de la vicegobernación.
Reglas de juego: no a la ley de lemas y guiño al adelantamiento de comicios
En el plano estrictamente electoral, Azulay cerró filas contra cualquier intento de imponer la ley de lemas en la provincia, un recurso al que suelen recurrir los oficialismos para sofocar divisiones internas. “La ley de lemas nos expone por los disvalores constitucionales que genera. El ciudadano vota a un candidato y su boleta termina sumando para otro que tal vez rechaza”, advirtió. En su lugar, defendió la alternativa de dirimir las candidaturas mediante una interna abierta, replicando el esquema de 2015, o a través de un esquema de síntesis conducido por el gobernador.
Al mismo tiempo, el dirigente sugirió evaluar con pragmatismo el cronograma de votación: consideró prioritario analizar un adelantamiento de las elecciones provinciales para blindar el territorio riojano del impacto del escenario nacional. “El justicialismo tiene enormes chances de triunfar si despega la discusión local del contexto macroeconómico”, remarcó, anticipando que en 2025 Chilecito pondrá en juego cuatro bancas estratégicas en la Cámara de Diputados, carrera en la que no descartó participar como candidato si el partido lo requiere.
Azulay reveló además las negociaciones reservadas que destrabaron la lista de unidad partidaria que asumirá formalmente el próximo 29 de octubre: “Estaba remiso a aceptar la presidencia del PJ, pero Silvia Gaitán me dijo: ‘Santi, escuchá el consenso; si sos un hombre de la democracia, tenés que asumir el compromiso’. Hoy es un orgullo presidir el peronismo en momentos donde se buscó instalar que hacer política o ser peronista es sinónimo de delito”.
Heladeras vacías, fábricas paradas y el tablero geopolítico
El titular del PJ chileciteño apuntó con dureza contra el rumbo económico y social impuesto por la administración libertaria de Javier Milei, asegurando que gran parte del electorado que apostó por un cambio hoy experimenta una profunda desilusión.
“La sociedad fue estafada. La gente votó enojada por los errores del gobierno anterior y por lo que pasó en la pandemia, pero la realidad cotidiana es implacable. En la televisión porteña hablan de baja de inflación y lluvia de inversiones, pero el vecino abre la heladera y no tiene qué comer. Mientras tanto, en La Rioja cierran locales comerciales en el centro y caen puestos de trabajo en las fábricas del Parque Industrial”, fustigó.
Azulay expresó además un marcado alerta por las decisiones de política exterior de la Casa Rosada: cuestionó el alineamiento automático con potencias extranjeras, la reactivación de rispideces diplomáticas en torno a Malvinas, las versiones sobre cesión territorial en la Patagonia y la instalación de bases operativas con presencia de tropas norteamericanas en Tierra del Fuego. “Existe un blindaje mediático escandaloso sobre estos temas; a un gobierno justicialista no le hubiesen perdonado ni una fracción de estos desmanejos de soberanía”, sentenció.
Con la mira puesta en el ordenamiento local, el dirigente admitió que construir una lista única para la intendencia de Chilecito será un desafío complejo ante la cantidad de aspirantes en carrera, aunque ratificó que el diálogo entre los sectores evitará fracturas. Con la bandera del protagonismo territorial en alto, Chilecito avisó temprano que no será espectador en el reparto de poder hacia 2027.
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