El secretario general de la comuna, Gonzalo Bustos, advirtió que habrá tolerancia cero ante la llegada de las lluvias por El Niño y reveló que tapar un metro de bache cuesta más de $500.000. Además, propuso sacar las cañerías de agua del medio de la calle y confirmó la inauguración de la avenida Monteagudo para diciembre.
La Municipalidad de La Rioja resolvió endurecer los controles sobre la vía pública y lanzó una ofensiva directa contra particulares y empresas que rompen el pavimento sin autorización. A través de la Secretaría de Obras Públicas, la comuna emitió una intimación perentoria de 24 horas para la reparación inmediata de zanjas abiertas sobre la avenida Primero de Marzo, bajo apercibimiento de aplicar sanciones económicas que rozan los 14 millones de pesos.
La medida fue confirmada por el secretario general del municipio, Gonzalo Bustos, quien justificó el cambio de postura ante la proximidad de la temporada de tormentas estivales asociadas a la corriente de El Niño. Con cuadrillas trabajando contrarreloj para mantener transitables las principales arterias de la ciudad, el Palacio Ramírez de Velasco advirtió que no tolerará más intervenciones clandestinas que dinamiten la cinta asfáltica recién reparada.
“En vísperas del impacto de las lluvias, ya no podemos ser tolerantes bajo ningún punto de vista con quienes no hagan las cosas correctamente. El reclamo de bacheo por parte de los vecinos es constante y nos cuesta muchísimo sostenerlo”, advirtió Bustos. El funcionario remarcó que cualquier conexión domiciliaria de agua o cloacas debe tramitarse previamente en el área de Obras Privadas para abonar el canon correspondiente y coordinar el bacheo oficial.
El costo del asfalto: $500.000 por tonelada y cánones desfasados
El funcionario comunal expuso la asimetría financiera que enfrenta el municipio a la hora de tapar los pozos que dejan las obras particulares. Explicó que el canon municipal que abona el frentista quedó pulverizado por la inflación y no cubre ni una fracción mínima del costo real de los insumos y la maquinaria.
“Hoy una tonelada de asfalto ronda los 500.000 pesos y apenas alcanza para cubrir poco más de un metro cuadrado de bacheo, según la profundidad de la zanja. A eso hay que sumarle la mano de obra, el corte de calzada, la compactación y el despliegue operativo. Es un gasto enorme para el erario municipal”, detalló el secretario, graficando la dificultad de fiscalizar cientos de intervenciones ilegales en barrios periféricos y avenidas troncales.
En paralelo, Bustos abordó el problema de fondo que generan las constantes averías de la red sanitaria provincial, un frente abierto que suele enfrentar los trabajos municipales con las reparaciones de Aguas Riojanas. Puso como ejemplo el barrio Ramírez de Velasco, donde las presiones de las cañerías maestras provocan roturas de losas de gran tamaño poco después de ser hormigonadas.
Para frenar este círculo vicioso, el funcionario propuso un cambio de paradigma en el diseño urbano de las futuras urbanizaciones: “El origen del problema es que los caños van por el medio de la calle. De acá para adelante, las obras de infraestructura deberían proyectar cañerías dobles por vereda, con menor diámetro. De esa manera, cualquier conexión o rotura domiciliaria se resuelve en la vereda sin romper el asfalto ni cortar el tránsito”.
Cuenta regresiva para Monteagudo y la plaza del Empleado Municipal
Pese al ajuste presupuestario y al freno de fondos nacionales, la comuna capitalina aceleró el ritmo de sus obras emblemáticas para llegar con cortes de cinta antes de que termine el año, bajo la supervisión de la arquitecta Marina Lautani en Obras Públicas.
El proyecto de mayor impacto es la reconversión urbana de la avenida Monteagudo, donde se eliminó el histórico terraplén ferroviario para coser la trama vial entre barrios tradicionalmente aislados. “El movimiento de suelo ya se terminó y las veredas avanzan al 60%. Es una obra que entusiasma mucho porque transformó el ingreso por ruta 5 y el objetivo firme es inaugurarla durante el mes de diciembre”, anticipó Bustos.
El cronograma municipal tendrá un hito previo el próximo 22 de noviembre, en coincidencia con el Día del Empleado Municipal, cuando se habilite la nueva plaza construida en la intersección de calle 12 de Octubre y Salas, un espacio verde recuperado donde antiguamente se generaban focos de ocupación irregular. Asimismo, para el cierre del calendario se proyecta la finalización de los trabajos en el entorno exterior de la Casa de Bustos.
La ofensiva del municipio marca un límite a la anarquía en el uso de la calzada. Con multas millonarias y plazos perentorios, la gestión comunal busca preservar las escasas obras de pavimentación en marcha antes de que el agua de las tormentas transforme las zanjas ilegales en trampas intransitables para los automovilistas riojanos.
Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.