El senador nacional y postulante a la gobernación por el peronismo chileciteño se reunió con el expresidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara Alta para examinar el recorte de fondos de Javier Milei. En paralelo, encabezó actividades deportivas en el barrio Francisco I, desafiando a los candidatos capitalinos en su propio terreno.
El senador nacional Fernando Rejal desplegó una doble jugada política y técnica que no pasó desapercibida en los despachos de la Casa de las Tejas. Mientras el peronismo debate la fecha de un adelantamiento electoral para mayo y mide fuerzas para la sucesión de 2027, el legislador por el oeste riojano combinó una cumbre de alto nivel económico con el exministro de Hacienda Ricardo Guerra para desmenuzar el Presupuesto 2027 con un desembarco territorial en las barriadas más postergadas de la Capital.
El encuentro con Guerra tuvo como eje la asfixia financiera que el gobierno libertario proyectó para La Rioja en el Congreso de la Nación. Conocedor como pocos de la arquitectura fiscal tras haber presidido la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado y conducido la economía provincial durante casi una década, Guerra aportó su visión técnica sobre el impacto de la quita definitiva de los fondos extracoparticipables que compensaban el punto de 1988, dejando a la provincia atada exclusivamente a la recaudación automática.
“Para dialogar sobre el Presupuesto de la Administración Nacional 2027, actualmente en tratamiento en el Congreso, me reuní con el contador Ricardo Guerra, senador nacional mandato cumplido y expresidente de la Comisión de Presupuesto del Honorable Senado de la Nación”, comunicó escuetamente Rejal a través de sus redes, marcando el inicio de una estrategia parlamentaria que buscará blindar los recursos provinciales antes del debate en el recinto.
Alerta fiscal y la batalla por las partidas del Senado
El análisis compartido entre Rejal y Guerra confirmó el peor de los pronósticos para la provincia: el proyecto remitido por el Ministerio de Economía de la Nación no contempla un solo peso de compensación extraordinaria, lo que forzará al gobierno riojano a administrar un 2027 al límite de sus posibilidades financieras para sostener sueldos públicos, el sistema de salud y la obra pública residual.
La alianza técnica con Guerra le otorga a Rejal un insumo clave para la discusión en comisiones de la Cámara Alta, donde el peronismo intentará forzar modificaciones al articulado nacional o, al menos, exponer el desfinanciamiento que sufren las provincias del norte frente al recorte del gasto discrecional.
Para el senador, la batalla por el Presupuesto en Buenos Aires es indivisible de la realidad productiva de su departamento natal, Chilecito, donde la paralización de obras viales, el freno al nuevo hospital y el ahogo de las tarifas eléctricas sobre los pozos de riego vitivinícolas ya provocaron la pérdida de cientos de puestos de trabajo.
Territorio en la Capital y la pulseada por el sillón de 2027
Lejos de limitar su acción al plano legislativo o recluirse en su bastión del oeste, Rejal bajó directamente a disputar territorio en la Capital riojana. El dirigente encabezó una jornada social y deportiva en el barrio Francisco I, una barriada popular de la zona sur contigua al Francisco II, donde se reunió con profesores, familias y chicos que asisten a la escuelita de fútbol comunitaria.
Allí entregó indumentaria deportiva y pelotas, además de recibir en mano el proyecto vecinal para la iluminación y mejoramiento integral del predio barrial: “Seguimos acompañando al deporte en toda la provincia. En el barrio Francisco I nos reunimos con los chicos de la escuelita de fútbol, profesores y padres para escuchar sus necesidades y apoyar este espacio de contención”.
La actividad barrial de Rejal encierra un mensaje directo hacia la interna justicialista. Propuesto formalmente por el PJ chileciteño como aspirante natural a la gobernación junto al intendente Rodrigo Brizuela y Doria bajo la premisa de que «el oeste no aceptará el segundo lugar en la fórmula», el senador salió a demostrar que tiene capacidad de despliegue en el principal distrito electoral de la provincia, compitiendo cuerpo a cuerpo con las figuras capitalinas como Armando Molina, Teresita Madera y Gabriela Pedrali.
Al tender puentes con la vieja guardia técnica de Ricardo Guerra y pisar el barro en los barrios de la Capital, Rejal exhibe un perfil integral: rosca institucional en el Congreso nacional frente a la motosierra de Milei y músculo militante en la calle, posicionándose como un jugador central en la partida que definirá el poder peronista en La Rioja.
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