Rejal frenó el dedo para 2027 y reclamó internas abiertas para definir la gobernación: «El peronismo no es ‘el Estado soy yo’»

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El senador nacional rechazó que el sucesor de Ricardo Quintela se defina entre cuatro paredes y advirtió que una unción sin votos debilita las chances electorales del justicialismo. Apeló a la elección primaria de 2015 que consagró a Sergio Casas y clarificó que su regreso a la bancada de Mayans respondió a una orden de la Casa de las Tejas.

La carrera hacia la gobernación de 2027 desató una discusión doctrinaria de fondo en las entrañas del peronismo riojano. El senador nacional Fernando Rejal cruzó de manera directa los intentos de entronizar a un candidato a gobernador mediante una designación digital de la Casa de las Tejas. Frente a la pretensión de consagrar una candidatura sin pasar por las urnas, el legislador se plantó en defensa del voto popular y disparó una frase que resonó con fuerza en los pasillos gubernamentales: «El peronismo no es ‘el Estado soy yo’».

Rejal argumentó que el mandato constitucional de Ricardo Quintela concluye de manera improrrogable en 2027 y remarcó que ningún dirigente detenta la propiedad de la Gobernación. En ese marco, reclamó que el justicialismo habilite elecciones primarias abiertas o internas partidarias masivas para que la sociedad elija a quien deba encabezar la propuesta ejecutiva, evitando que imposiciones cupulares hipotequen el resultado en las urnas.

Rechazo tajante a la unción digital: «El peronismo no es ‘el Estado soy yo’»

El senador chileciteño cuestionó con dureza los argumentos que promueven que el actual gobernador señale unilateralmente a su heredero político. Rejal consideró que suplantar la voluntad del electorado contradice los principios fundacionales del movimiento y debilita la representatividad de quien resulte electo.

«Me llama la atención que la voluntad de una sola persona pretenda colocarse por encima de la voluntad popular. ¿’El Estado soy yo’ y elijo al que yo quiero? En el peronismo el único sucesor es el pueblo, y es la gente la que debe decidir quién está en mejores condiciones para gobernar la provincia», retrucó el exministro de la Producción.

El parlamentario recordó su lealtad de más de tres décadas junto a Quintela desde 1991, pero advirtió que la madurez política exige no cercenar las legítimas aspiraciones de los cuadros provinciales y departamentales que buscan competir democráticamente.

El antecedente de 2015: la primaria que legitimó a Casas tras el ciclo Beder

Para sustentar su postura, Rejal recurrió a la memoria electoral reciente de La Rioja y puso sobre la mesa la transición de 2015, cuando concluyó el mandato de Luis Beder Herrera y el justicialismo debió resolver la sucesión en el poder.

«En ese momento el compañero Beder tenía un volumen político enorme y era muy difícil elegir a un sucesor porque ninguno de los aspirantes representaba por sí solo al conjunto. Se abrió una interna popular donde participaron casi 80.000 riojanos para dirimir entre Sergio Casas, Néstor Bosetti y Javier Tineo; el pueblo ungió a Casas, se hizo dueño de esa candidatura y el peronismo aseguró la victoria», recordó el senador.

Bajo esa misma lógica histórica, Rejal sostuvo que la legitimidad de origen que otorga el voto directo en una interna abierta resulta insustituible para afrontar la competencia general frente a una oposición en crecimiento.

La advertencia por el costo político: quién se hace cargo si se pierde

El dirigente alertó sobre los peligros electorales que entraña clausurar la participación de los afiliados y de los votantes independientes. Planteó que las decisiones verticales diluyen las responsabilidades partidarias ante una eventual derrota en las urnas.

«Cuando un candidato se elige a dedo y el resultado no es el esperado, ¿quién se hace responsable de la derrota? En cambio, cuando el candidato surge de la decisión colectiva de miles de ciudadanos, el pueblo justicialista se apropia de la propuesta y sale a militar con otra convicción en cada barrio y en cada pueblo del interior», enfatizó Rejal.

La advertencia del legislador nacional adquiere un relieve particular en momentos donde distintas figuras provinciales ya comenzaron a caminar el territorio y a medir sus posibilidades sin una conducción unificada en el horizonte.

La orden de Quintela para reunificar la bancada en el Senado

En el plano nacional, Rejal aprovechó la entrevista para desarmar cualquier intento de presentarlo como un legislador díscolo de la Casa de las Tejas tras su reincorporación formal al bloque Justicialista de José Mayans en la Cámara alta.

El senador reveló que su paso administrativo respondió a una directiva expresa de Quintela para fortalecer la primera minoría de Unión por la Patria en el Congreso: «Fue un pedido del compañero Ricardo; me pidió que la unidad que se venía construyendo en el peronismo nacional se reflejara en el Senado, y así lo hicimos».

Con ese doble posicionamiento, Fernando Rejal trazó una línea nítida en el escenario riojano: ratificó su sociedad táctica con Quintela en el Congreso para resistir las políticas de la Casa Rosada, pero avisó en el frente doméstico que la gobernación de 2027 no admitirá herederos por decreto y deberá someterse al veredicto de las urnas.

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