E rector de la Universidad Nacional de Chilecito expuso ante juristas iberoamericanos el ahogo presupuestario que sufre la educación superior. Reveló que la UNdeC financia becas de comedor para frenar el abandono estudiantil provocado por el endeudamiento familiar y el parate económico.
El conflicto universitario trascendió las fronteras nacionales y sumó respaldo de la comunidad académica internacional. El rector de la Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC), César Salcedo, analizó las repercusiones de su participación en la Red Iberoamericana de Investigación en Derecho y Disciplina Social, donde investigadores y juristas de diversos países latinoamericanos emitieron un documento público de adhesión a la lucha que libran las casas de altos estudios argentinas en reclamo de la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario.
Salcedo remarcó que el conflicto ya no se circunscribe únicamente al reclamo salarial de docentes y no docentes, sino que configura un escenario de «gravedad institucional» derivado del incumplimiento deliberado de una norma sancionada por el Congreso y ratificada por medidas judiciales. En ese marco, advirtió sobre el drama silencioso de los estudiantes del interior que se ven obligados a interrumpir sus carreras de grado para salir a buscar empleo informal y ayudar a la economía doméstica.
Manifiesto iberoamericano en apoyo a las universidades argentinas
La convocatoria académica, coordinada por los docentes e investigadores Clara Olmedo e Iñaki Ceberio de León, permitió visibilizar ante claustros de la región la singularidad y el valor del modelo educativo público del país. Salcedo contrastó la tradición argentina con las tendencias privatistas que predominan en el resto del continente, donde el acceso a la educación superior suele estar condicionado por aranceles y endeudamiento bancario.
«En la región se sigue de cerca la situación argentina porque valoran nuestro sistema gratuito, inclusivo y de calidad como un verdadero corrector de desigualdades sociales. Mientras otros estados tienden a la mercantilización y trasladan los costos a las familias, en la Argentina la universidad pública es parte de nuestra identidad como nación», fundamentó el rector chileciteño.
El pronunciamiento de los juristas latinoamericanos exigió al Gobierno nacional acatar el orden jurídico y garantizar las partidas operativas indispensables para asegurar el funcionamiento científico y edilicio de las instituciones.
Desacato del Ejecutivo Nacional y quiebre de las reglas democráticas
El titular de la UNdeC apuntó directamente contra la conducta administrativa de la Casa Rosada y la Secretaría de Educación. Sostuvo que la negativa a aplicar la norma votada por el parlamento vulnera principios republicanos elementales: «El no cumplimiento de la ley no sólo atenta contra las universidades mediante el desfinanciamiento, sino que lesiona el sistema democrático, porque quien desconoce la ley es el propio presidente de la Nación y sus ministros».
Salcedo recordó que existen resoluciones de la Justicia Federal que ordenaron transferir los créditos presupuestarios y que la mayoría de los bloques legislativos ratificaron la vigencia de la norma, por lo que la persistencia en el recorte de partidas constituye una actitud de desacato institucional.
Frente a esa postura, el rector adelantó que las autoridades universitarias nucleadas en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) continuarán articulando con los gremios y las federaciones estudiantiles en un plan de acción sostenido para exigir el cumplimiento de las obligaciones legales del Estado.
La educación como variable de ajuste en los hogares del oeste
El tramo más sensible del testimonio de Salcedo describió la asfixia cotidiana que experimentan las familias trabajadoras del departamento Chilecito y los valles del Famatina. A pesar del carácter no arancelado de la universidad, el encarecimiento general del costo de vida, los alquileres y los alimentos empuja a muchos jóvenes a postergar sus vocaciones académicas.
«El endeudamiento que viven los hogares compromete de manera directa la continuidad de los estudios. Resulta doloroso comprobar que la variable de ajuste familiar termina siendo la educación de los hijos, porque ante la urgencia económica no tienen más alternativa que abandonar las aulas y salir a buscar cualquier trabajo para subsistir», lamentó el titular de la casa de estudios.
El fenómeno de deserción por motivos económicos encendió las alertas en los departamentos del oeste, donde la presencia de la UNdeC funciona como el principal motor de ascenso social y radicación de profesionales en la región.
Becas de comedor y el boleto gratuito para evitar la deserción
Para contener la sangría de alumnos en las distintas carreras, la conducción de la universidad debió rediseñar sus partidas internas para reforzar la ayuda asistencial básica. Salcedo destacó que la institución absorbe con recursos propios una red de becas de comedor y cantina para asegurar la alimentación diaria de los estudiantes en situación de vulnerabilidad.
A ese esquema se suma la articulación con las políticas públicas provinciales dispuestas por el gobernador Ricardo Quintela, particularmente el sostenimiento del Boleto Estudiantil Gratuito, que permite a cientos de jóvenes de Nonogasta, Vichigasta, Sañogasta y Famatina trasladarse a las sedes universitarias sin costo de transporte.
«Hay una comunidad, legisladores de diversos bloques y un gobierno provincial que entienden el valor estratégico de la universidad pública en el territorio; lamentablemente, los únicos que se niegan a comprenderlo son quienes tienen la responsabilidad constitucional de hacer cumplir la ley», concluyó Salcedo, ratificando la resistencia de los claustros del interior frente a la poda presupuestaria nacional.



