La secretaria de Comunicación y Planificación Pública reconoció las dificultades para proyectar obras y alertó sobre la «falta de motivación» que percibe en la juventud. Defendió la administración de Ricardo Quintela ante el ajuste nacional y pidió consensuar qué políticas no deben tocarse tras el recambio institucional.
En una de las intervenciones más reflexivas y descarnadas surgidas desde el núcleo duro de la Casa de las Tejas, la secretaria de Comunicación y Planificación Pública, Luz Santángelo Atencio, trazó un balance sobre el impacto cotidiano que la asfixia de recursos impuesta por Balcarce 50 provoca en la gestión provincial. La funcionaria de mayor confianza de Ricardo Quintela admitió que la administración riojana se vio forzada a replegar sus metas de largo aliento para administrar una coyuntura inmediata dominada por la incertidumbre presupuestaria.
La jefa del dispositivo comunicacional oficialista reconoció que el Ejecutivo se encuentra en una encrucijada operativa que impide prometer nuevos planes de asfalto y servicios barriales sin la certeza de contar con las partidas para completarlos. Sin embargo, reivindicó la capacidad de maniobra de la gobernación para sostener el funcionamiento del Estado con niveles inéditos de austeridad y eficiencia frente a los sucesivos recortes de transferencias no automáticas.
El testimonio de Santángelo adquiere una dimensión política particular al transparentar el clima de época que atraviesa a los equipos técnicos y a las bases sociales del oficialismo. Ante ese escenario de desgaste, la titular de Planificación ensayó una convocatoria a las distintas fuerzas partidarias para sellar un acuerdo programático que preserve las líneas maestras de desarrollo —minería, energías renovables y turismo— antes de que concluya el mandato de Quintela.
La gestión en el día a día y el freno a las promesas de obras
La funcionaria describió con precisión la imposibilidad de planificar políticas públicas de mediano plazo en un contexto macroeconómico hostil. Explicó que, si bien el gobierno anunció e inició programas de pavimentación e infraestructura urbana en distintas barriadas, la volatilidad financiera obliga a medir cada paso, evitando compromisos electorales que luego no puedan materializarse en el territorio pero sin paralizar los frentes de trabajo que continúan activos.
Desde la perspectiva que trazó la secretaria provincial, la administración de las cuentas públicas requirió un esfuerzo extraordinario para amortiguar el impacto del freno económico nacional sin descuidar la contención social. Destacó que el Ejecutivo logró mantener una administración prolija para la magnitud del ajuste sufrido, contrastando la resistencia riojana con el retroceso experimentado en otras jurisdicciones del país.
No obstante, admitió que el esquema de resistencia impone un costo visible en la capacidad de respuesta estatal. En los pasillos ministeriales coinciden en que la falta de previsibilidad sobre los fondos coparticipables y los aportes para obra pública restringe el margen de maniobra a resolver las urgencias cotidianas de la comunidad.
«Falta de motivación»: la juventud y el desvelo por el plan productivo
En su faceta como docente universitaria y referente en el trabajo con cuadros juveniles, Santángelo compartió una inquietud profunda sobre el estado de ánimo social. Advirtió sobre la falta de motivación y el horizonte difuso que enfrentan las nuevas generaciones, a las que les cuesta proyectar su inserción laboral o profesional en un plazo de cinco años debido al clima recesivo generalizado.
La funcionaria contrastó esa desazón con la ambiciosa hoja de ruta que el quintelismo había trazado al inicio del ciclo gubernamental. Remarcó que los planes estratégicos vinculados a la reactivación minera con control estatal, la ampliación de los parques eólicos y solares, y la consolidación del circuito turístico estaban pensados para brindar oportunidades concretas de arraigo a los jóvenes profesionales de los 18 departamentos.
Para la titular del área de Planificación, resulta imperioso evitar que la crisis macroeconómica termine por sepultar las expectativas de desarrollo individual y colectivo. Su mensaje buscó interpelar a la dirigencia intermedia para redoblar la presencia territorial y transmitir certezas en medio de un escenario donde la precariedad laboral desalienta los proyectos a futuro.
El llamado a un pacto social para resguardar las políticas de Estado hacia 2027
Con la mirada puesta en el calendario de transición provincial, Santángelo planteó la necesidad de construir un gran consenso ciudadano que defina políticas innegociables. Propuso avanzar hacia un pacto social que establezca qué conquistas y proyectos estratégicos no deben ser alterados ni desmantelados por las administraciones que asuman la conducción de la provincia a partir de 2027.
La funcionaria utilizó una analogía pedagógica para explicar que los procesos de gobierno transitan etapas evolutivas sucesivas —comparables al paso por el nivel inicial, primario, secundario y universitario— y remarcó que las iniciativas transformadoras requieren años de continuidad para exhibir sus mejores frutos en el entramado comunitario.
La apelación de la colaboradora más cercana al gobernador resuena con fuerza en momentos en que el peronismo riojano discute internamente los nombres y perfiles para la sucesión. Su exhortación apunta a elevar el debate por encima de la disputa de cargos, reclamando que la contienda por el poder garantice la continuidad de un modelo productivo que considera vital para la supervivencia del distrito.



