La disputa por la sucesión en Chilecito: el diputado Sebastián Gutiérrez le marcó la cancha a Brizuela y Doria y advirtió contra los acuerdos de cúpula

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El legislador peronista supeditó sus aspiraciones a la medición de Raúl Andalor, pero reclamó que la candidatura municipal no se defina entre dos o tres dirigentes. Respaldó la advertencia de Fernando Rejal sobre la necesidad de abrir el armado político y recordó su triunfo interno frente a Claudio Ruiz en 2019.

La carrera por la sucesión en la intendencia de Chilecito comenzó a acelerar sus tiempos y a exponer las primeras diferencias metodológicas dentro del oficialismo peronista. El diputado provincial Sebastián Gutiérrez, alineado con el intendente Rodrigo Brizuela y Doria, salió al cruce de las versiones sobre su eventual declinación a la reelección legislativa y fijó una postura contundente: aceptará acompañar al ex ministro Raúl Andalor si este mide mejor en las encuestas, pero exigió que la definición surja de una compulsa abierta y no de una imposición entre bambalinas.

El debate se instaló en el corazón del segundo distrito electoral de la provincia, donde el peronismo administra una frágil convivencia entre distintos polos de poder. Con Brizuela y Doria transitando su segundo mandato consecutivo, la discusión por quién encabezará la boleta municipal en 2027 amenaza con abrir fisuras en el esquema que hasta ahora permitió al oficialismo retener el departamento frente al avance libertario.

Gutiérrez apeló a un mensaje directo hacia su propio jefe comunal al reclamar que se garantice la libertad de elección del electorado chileciteño. En los pasillos del Palacio Municipal admiten que la postulación de Andalor cuenta con simpatías en un sector del gabinete local, pero el legislador advirtió que cualquier intento de condicionar la voluntad popular terminará debilitando las chances electorales del justicialismo tanto en el plano departamental como en el provincial.

El dilema Andalor y el reclamo de una definición sin ataduras

La irrupción de Andalor en la danza de precandidatos generó movimientos inmediatos en los bloques legislativo y deliberativo de la Perla del Oeste. Gutiérrez aclaró que mantiene un diálogo fluido con el intendente, pero subrayó que la fórmula debe ser encabezada por quien ostente el mayor nivel de competitividad en la calle, sin designaciones unilaterales que dejen heridos en el camino.

El diputado remarcó que las decisiones en un proyecto político no pueden quedar reducidas a la mirada de dos o tres personas. Para el dirigente departamental, la experiencia indica que los acuerdos cerrados en despachos herméticos suelen derivar en escenarios complejos a la hora de movilizar el aparato militante en los distritos rurales y en el casco céntrico.

En su planteo, Gutiérrez recordó que el propio intendente había manifestado públicamente que no inclinaría la balanza a favor de ningún postulante en particular, dejando la resolución en manos de la ciudadanía. La dirigencia de base espera ahora que esa premisa se cumpla a rajatabla para evitar fugas hacia otras opciones electorales.

La metáfora del «autito» y la mesa grande chileciteña

En un tramo significativo de su intervención, el legislador retomó una figura utilizada recientemente por el senador nacional Fernando Rejal para graficar la construcción del poder local. Gutiérrez coincidió en que cuando el armado político pretende estructurarse desde la exclusión, el vehículo electoral termina perdiendo tracción y se detiene antes de cruzar la meta.

Bajo esa premisa, el diputado enumeró a las figuras que deben sentarse de manera obligada en la mesa de decisiones de Chilecito: el propio Rejal, la intendenta de mandato cumplido Silvia Gaitán, el diputado nacional Ricardo Herrera, el titular de Producción Raúl Cabral, Raúl Andalor y el cuerpo de concejales oficialistas, además de los representantes de la Legislatura.

Ese llamamiento a la integración busca evitar que los cortocircuitos entre el sector que responde al senador nacional y el esquema territorial de Brizuela y Doria dinamiten la unidad alcanzada en 2019. En el peronismo chileciteño reconocen que solo una arquitectura compartida permitirá neutralizar el crecimiento de la oposición departamental.

De la victoria sobre Claudio Ruiz a la pulseada por el poder municipal

Al repasar los antecedentes inmediatos de la interna peronista, Gutiérrez rechazó la idea de que la suerte de los dirigentes dependa exclusivamente de la bendición de un padrino político. Ante las consultas sobre la gravitación histórica de Rejal en las victorias electorales, el diputado enfatizó que la última palabra siempre la tiene el votante en las urnas.

Para fundamentar su autonomía territorial, recordó que en las elecciones de 2019 compitió y venció en las urnas a Claudio Ruiz, quien en ese momento se presentaba como el candidato predilecto de la estructura de Rejal. Con ese antecedente sobre la mesa, Gutiérrez buscó validar su peso específico propio dentro del esquema oficialista.

La advertencia del legislador resuena con fuerza en un escenario donde Ruiz, actual vicepresidente primero de la Cámara de Diputados, ya comenzó a tomar distancia del reclamo de Rejal por una candidatura a gobernador del interior, inclinándose hacia el tándem capitalino que lidera Teresita Madera. En Chilecito, la partida por el control del municipio ya está abierta y nadie parece dispuesto a resignar posiciones sin dar batalla.

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