«No vamos a deponer nada»: Brizuela y Doria ratificó su candidatura a gobernador, pero dejó la puerta abierta a secundar a Teresita Madera

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El intendente de Chilecito desmintió que vaya a declinar su postulación para 2027 y exigió que el segundo distrito electoral encabece la fórmula provincial. Admitió que un eventual acuerdo para acompañar a la vicegobernadora dependerá de la venia de Ricardo Quintela.

La carrera por la sucesión provincial en el peronismo riojano sumó una definición de alto impacto desde el principal bastión electoral del oeste. El intendente del departamento Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, salió al cruce de las versiones que daban cuenta de su eventual repliegue en las negociaciones internas y sentó una postura inflexible: descartó de plano bajar su precandidatura a gobernador y ratificó que el justicialismo chileciteño peleará hasta el final para ocupar el primer o segundo lugar en la fórmula que competirá por la Casa de las Tejas en 2027.

El pronunciamiento del jefe comunal se produjo en momentos de intensa efervescencia dentro del oficialismo provincial, luego de que el diputado Claudio Ruiz propusiera formalmente que Brizuela y Doria secunde a Teresita Madera en una boleta mixta entre la capital y el interior, reclamándole en simultáneo una actitud de renunciamiento al senador Fernando Rejal. Ante ese escenario, el intendente buscó hacer valer su capital territorial propio, advirtiendo que no aceptará ser relegado en la mesa de decisiones del movimiento.

Si bien ratificó que continúa en carrera por la máxima magistratura provincial porque así se lo demanda la militancia de base, Brizuela y Doria no cerró la puerta a una arquitectura de consenso con la actual vicegobernadora. Sin embargo, supeditó cualquier entendimiento de cúpula a un criterio orgánico ineludible: la bendición política explícita del gobernador Ricardo Quintela y la consolidación de un programa que garantice igualdad de oportunidades para los departamentos del interior.

«No vamos a deponer nada»: la resistencia del jefe comunal

Brizuela y Doria fue terminante a la hora de contestar los trascendidos que circulaban en los mentideros políticos sobre su supuesta declinación. Aseguró que el justicialismo de Chilecito se encuentra en una etapa de consolidación de candidaturas y que no es tiempo de resignar posiciones, sino de afianzar la fuerza electoral acumulada en el departamento para garantizar que la conducción de los próximos cuatro años cuente con una fuerte impronta federal.

El intendente remarcó que su espacio político viene trabajando de manera ininterrumpida para dotar a la provincia de un proyecto de desarrollo productivo y laboral. En su visión, el peso electoral de Chilecito —como el segundo distrito más poblado y determinante en cada triunfo provincial— le otorga el derecho legítimo de exigir el mejor lugar en la boleta que defina el recambio institucional.

En los pasillos del Palacio Municipal chileciteño interpretan el mensaje como una señal hacia la conducción partidaria en la capital: Brizuela y Doria no aceptará ser un mero espectador en el armado de las listas y defenderá su protagonismo territorial frente a cualquier intento de imposición centralista.

El tándem con Teresita Madera y la lapicera de Quintela

Consultado puntualmente sobre las versiones que lo ubican como el postulante natural para secundar a Teresita Madera en la vicegobernación, el intendente mantuvo la cautela pero evitó desestimar la propuesta. Aclaró que por el momento no existe confirmación formal y remarcó que cualquier diseño electoral definitivo dependerá en última instancia del aval del gobernador Quintela como líder del Partido Justicialista.

Brizuela y Doria apeló al pragmatismo al recordar que nadie se impone en soledad en el escenario político riojano. Subrayó que los procesos electorales exitosos se construyen a partir de acuerdos amplios donde todos los sectores se sientan representados y trabajen con convicción para asegurar el triunfo del oficialismo ante el avance de las fuerzas libertarias.

La apelación a la venia de la Casa de las Tejas marca un contrapunto con la postura más confrontativa exhibida por su socio político Fernando Rejal, quien en los últimos días reclamó internas abiertas y advirtió que rechazaría cualquier designación digitada a dedo. Brizuela y Doria, en cambio, elige preservar la interlocución directa con el mandatario provincial mientras mantiene alta su cotización en el tablero.

La pulseada interna en el oeste y el reclamo del interior profundo

El pronunciamiento del intendente resuena en un Chilecito que debate su propio recambio comunal, donde dirigentes como Raúl Andalor, Sebastián Gutiérrez y Raúl Cabral aguardan definiciones para la intendencia de 2027. La eventual partida de Brizuela y Doria hacia un casillero provincial aceleraría la disputa por el control del municipio entre los distintos campamentos del peronismo local.

Asimismo, el dirigente chileciteño reivindicó la necesidad de que el próximo período gubernamental sea encabezado o integrado por dirigentes nacidos y formados en el interior. Sostuvo que un representante de los departamentos es quien mejor conoce las urgencias de los pueblos alejados de la capital, comprometiéndose a replicar en toda la provincia el modelo de contención y cercanía vecinal desplegado en su gestión comunal.

El jefe comunal concluyó su intervención trazando un horizonte de integración que abarque desde los llanos de Tama hasta los valles de Vinchina y San Blas de los Sauces, reclamando un reparto equitativo de los recursos públicos. Con su negativa a bajarse y la ventana abierta a la fórmula provincial, Rodrigo Brizuela y Doria plantó bandera en la interna del PJ y avisó que la batalla por el poder riojano se definirá con Chilecito en la primera línea de fuego.

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