El dirigente Fabián de la Fuente convocó a respaldar la batalla judicial y política del mandatario provincial por el índice arrebatado en 1988. Ató el reclamo a la desprecarización estatal y el aumento salarial, mientras advirtió que el ajuste de la Casa Rosada golpea de lleno a las tradicionales casas comerciales del centro capitalino.
El reclamo por el punto de coparticipación arrebatado a La Rioja hace casi cuatro décadas volvió a instalarse en el corazón de la narrativa del oficialismo provincial. En una arenga dirigida a las bases militantes, el dirigente peronista Fabián de la Fuente postuló al gobernador Ricardo Quintela como la figura política llamada a librar una pulseada definitiva frente a la administración de Javier Milei para recuperar los recursos que históricamente condicionaron el desarrollo del distrito.
La intervención pública buscó dotar de contenido social y laboral a una discusión técnica que hoy tramita en los estrados de la Corte Suprema de Justicia. De la Fuente enumeró que la restitución de esa masa de fondos constituye la llave maestra para encarar la pavimentación de rutas provinciales, sanear la obra social APOS, reactivar los planes de vivienda paralizados y aplicar mejoras salariales sustantivas que alcancen al amplio universo de contratados estatales.
El planteo oficialista procura aglutinar a los diferentes sectores de la vida riojana en torno a un objetivo común, transformando el diferendo financiero en una causa provincial. En los despachos de la gobernación coinciden en que el litigio por los fondos compensatorios no puede reducirse a una mera disputa contable, sino que representa la única vía para dotar de sostenibilidad a una estructura pública dependiente del auxilio federal.
El pliego de demandas y la deuda social interna
La apelación a defender los recursos coparticipables conectó de forma directa con los problemas más sensibles de la administración local. De la Fuente remarcó que la llegada de esas partidas permitiría terminar con los esquemas de precarización que arrastran miles de trabajadores dependientes del Estado provincial y los municipios, un tema que genera continuos pedidos de pase a planta permanente en diversas áreas de servicios.
A su vez, la mención al sistema de salud y a la paralización de la obra pública expuso las dificultades que atraviesa la gestión para sostener la infraestructura social sin aportes extraordinarios de Balcarce 50. La retención de las transferencias no automáticas forzó al Ejecutivo a priorizar el pago de sueldos en tiempo y forma, congelando proyectos habitacionales que demandaban financiamiento mixto.
El dirigente remarcó que La Rioja padeció años de peregrinar administrativo ante los sucesivos gobiernos centrales para cubrir el bache presupuestario. No obstante, advirtió que la gestión libertaria rompió cualquier canal habitual de diálogo técnico, transformando el recorte en una decisión unilateral que asfixia el funcionamiento cotidiano de las cuentas públicas.
El termómetro del centro y las críticas a los libertarios
En su mensaje, De la Fuente apuntó de lleno contra el discurso económico de La Libertad Avanza y su impacto en la economía real de la capital. Con nombres propios, interpeló a los comerciantes tradicionales del microcentro al señalar que ninguna desregulación de mercado provocará que firmas emblemáticas como Bercha o Tenaglia tripliquen sus ventas de un día para otro sin poder adquisitivo en la calle.
La referencia al comercio local desnudó la dependencia intrínseca que mantiene la actividad mercantil respecto del circulante que vuelca el empleo público en el circuito financiero doméstico. Con salarios estatales erosionados por el aumento de tarifas energéticas y de transporte, los locales del rubro textil, calzado y artículos del hogar exhiben una contracción marcada en sus niveles de facturación.
Desde la óptica del justicialismo vernáculo, la ilusión de una reactivación espontánea promovida por el esquema macroeconómico nacional carece de sustento en una plaza donde el consumo está atado al bolsillo del empleado provincial. La advertencia busca contrastar las promesas de los referentes libertarios en la Legislatura con la realidad que enfrentan los mostradores de los negocios céntricos.
Apuesta al liderazgo y la espera de un recambio nacional
La arenga concluyó con un explícito voto de confianza a la capacidad de conducción de Quintela, a quien le atribuyó las agallas y la valentía necesarias para instalar el reclamo federal en la discusión del peronismo a escala país. Sin embargo, De la Fuente introdujo un matiz estratégico al condicionar la resolución efectiva del conflicto a la llegada de una administración de signo justicialista en la Casa Rosada.
Esa mirada coincide con el plan de posicionamiento que el quintelismo despliega a través de su armado federal, apostando a que el mandatario riojano figure entre los principales articuladores del espacio opositor. Para la dirigencia de base, la figura del gobernador encarna una bandera de resistencia que trasciende las fronteras provinciales y que servirá de base programática para futuras negociaciones de poder.
Mientras tanto, en el escenario legislativo y judicial riojano, la oposición de La Libertad Avanza mantiene su contraofensiva culpando a la administración provincial por la administración de los fondos locales. La dirigencia justicialista, en cambio, redobla su mensaje: sin la restitución del punto histórico de coparticipación, cualquier salida económica para La Rioja continuará atada a la discrecionalidad del poder central.




