Un 17 de Octubre dividido: Madera con la CGT y Molina junto a Pedrali en Luz y Fuerza expusieron la interna del PJ

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El justicialismo riojano conmemoró el Día de la Lealtad en actos separados que dejaron a la vista las diferencias subterráneas por la sucesión de 2027. Mientras la vicegobernadora encabezó un plenario gremial en la calle San Martín, el intendente capitalino y la diputada nacional concentraron al aparato partidario sobre la Ruta 38.

La liturgia peronista del 17 de Octubre expuso en La Rioja una postal de fragmentación que los discursos de unidad ya no logran disimular. Lejos de una convocatoria unificada, las principales figuras del oficialismo provincial protagonizaron celebraciones paralelas en la Capital, reflejando el adelantamiento de la disputa por el poder territorial de cara al recambio gubernamental. La división de escenarios marcó el pulso de una fecha donde cada sector midió fuerza propia de cara al cierre de listas del próximo año.

Por un lado, la vicegobernadora Teresita Madera concentró su actividad en la sede histórica de la CGT regional sobre la calle San Martín, rodeada por los secretarios generales del movimiento obrero organizado. Por el otro, el intendente Armando Molina y la diputada nacional Gabriela Pedrali se mostraron juntos y coparon las instalaciones del Complejo de Luz y Fuerza, sobre la Ruta 38, nucleando a las cuadrillas municipales, los movimientos barriales y las agrupaciones de la Juventud Peronista.

Dos actos paralelos y la disputa de la centralidad

La existencia de dos convocatorias simultáneas no respondió a una cuestión logística fortuita, según confirmaron fuentes partidarias a eduardogerman.com. En los pasillos de la Casa de las Tejas reconocen que la pulseada por la candidatura a la gobernación comenzó a trazar alineamientos nítidos dentro del gabinete de Ricardo Quintela, donde la dirigencia busca exhibir músculo político sin depender de la bendición unánime de los otros socios del oficialismo.

Mientras Madera apostó a consolidar su perfil productivo y laboral de la mano de los sindicatos fabriles y de servicios, la dupla compuesta por Molina y Pedrali hizo valer el peso del despliegue territorial en los barrios de la Capital. Esta bifurcación de actos dejó al descubierto que el justicialismo riojano transita un proceso de dispersión interna mientras intenta asimilar la derrota legislativa sufrida meses atrás ante La Libertad Avanza.

El mensaje de Molina y Pedrali: «Lealtad a los leales»

En el predio de Luz y Fuerza, el jefe comunal y la legisladora nacional desplegaron una fuerte retórica de disciplina partidaria. «Un 17 de octubre de 1945 el pueblo salió a la calle para abrazar a su líder y cambiar la historia para siempre. Esa demostración de unidad y convicción sigue siendo nuestra guía. Lealtad a las convicciones, al pueblo y a la memoria de quienes lucharon por una patria más justa. Lealtad a los leales para construir un presente y un futuro con justicia social y equidad», remarcó Molina a través de sus canales oficiales.

En esa misma línea, Pedrali reforzó la apelación a las raíces militantes compartidas con el intendente: «La lealtad une mis primeros sueños militantes con las responsabilidades que asumo hoy. Me recuerda de dónde vengo y me exige responder con hechos a la confianza de quienes me eligieron. Porque las convicciones se sostienen todos los días, haciendo que la política sirva para mejorar la vida de nuestra gente». Ambos dirigentes buscaron enviar un mensaje de fidelidad hacia la conducción de Quintela frente a los reacomodamientos de otros sectores del oficialismo.

El anclaje sindical de Madera y el tablero hacia 2027

En simultáneo, sobre la calle San Martín, Madera cerró filas con la conducción cegetista poniendo el eje en la defensa de los 2.500 operarios afectados por la crisis del Parque Industrial y el freno de la obra pública. La titular de la Cámara de Diputados evitó sumarse a la liturgia de Luz y Fuerza para preservar un canal directo con los gremios de base, posicionándose como la opción de mayor gravitación social para enfrentar al armado de Martín Menem en las urnas.

La coexistencia de estos dos polos peronistas en la Capital ratifica que la carrera sucesoria ingresó en una fase de diferenciación abierta. Con Fernando Rejal caminando los departamentos del interior, Ernesto Pérez perfilando un proyecto comunal propio y el tándem Molina-Pedrali concentrado en el aparato territorial, el Día de la Lealtad confirmó que el peronismo riojano transita el camino hacia 2027 en medio de una profunda fragmentación de liderazgos.

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