Alerta por El Niño: la Provincia desplegó maquinaria pesada en el interior y denunció abandono total de la Nación

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El ministro de Agua y Energía, Adolfo Scaglioni, detalló el operativo contrarreloj para encauzar ríos, descomprimir diques y evitar desbordes en Olta, Chamical, el Valle del Bermejo y los Llanos. Apuntó contra la eliminación del ENOHSA, el estado crítico de las rutas nacionales y alertó sobre el peligro inminente de los asentamientos precarios en los cauces de la Capital.

El gobierno riojano puso en marcha un plan de emergencia hídrica para anticiparse a los efectos del fenómeno climático de El Niño, cuyas tormentas más severas están pronosticadas para comenzar en noviembre y extenderse durante la temporada estival. A través del Ministerio de Agua y Energía, se desplegaron cuadrillas con topadoras y retroexcavadoras en puntos críticos del interior para rectificar cauces, levantar defensas y proteger cascos urbanos que estuvieron al borde de la inundación en ciclos anteriores.

En declaraciones televisivas, el titular de la cartera, Adolfo Scaglioni, remarcó que las tareas obedecen a una instrucción directa del gobernador Ricardo Quintela ante el riesgo de que precipitaciones extraordinarias en cortos períodos causen estragos en zonas pobladas. «Trabajamos abriendo y modificando cauces que con el paso de los años fueron invadidos. Si no se interviene a tiempo con maquinaria pesada, el agua termina adentro de los pueblos», explicó el funcionario.

Obras en el interior y maniobras de descarga en los diques

El despliegue territorial exhibe frentes simultáneos en casi toda la geografía provincial. En Olta, cabecera de General Belgrano, la Provincia ejecuta un movimiento de suelo en el río principal que no se realizaba desde hacía medio siglo, con obras de defensa que resguardan viviendas contiguas. Allí, donde recientemente estuvo la vicegobernadora Teresita Madera, se proyecta la apertura de compuertas para rebajar el nivel del embalse y generar un pulmón de amortiguación ante crecientes repentinas.

Una maniobra similar se prepara en Chamical, donde el Ministerio desvió el río Tirante y planea un sistema de sifonado mediante cañerías entre los dos diques del departamento para equilibrar los caudales. En esa zona, Scaglioni desestimó las recorridas de dirigentes de La Libertad Avanza como el diputado Gino Visconti: «Van por todos lados a sacarse fotos con dos máquinas, pero el problema estructural de agua que tenía Chamical lo resolvió este gobierno».

Hacia el oeste, las intervenciones abarcan la Cuesta de La Troya y el río Bermejo en Vinchina, tomas de regantes en Villa Castelli y defensas en Los Palacios (Felipe Varela), donde el cauce amenazaba a un establecimiento escolar, con trabajos previstos en Banda Florida y los afluentes que descienden del cordón del Famatina. A la par, se reparan perforaciones y se construyen nuevos drenes de captación en Chañarmuyo y la localidad de Miranda, en Chilecito.

«No tengo a qué ir a Buenos Aires»: el cierre del ENOHSA y el corte de obras

El operativo provincial se desarrolla en un marco de total orfandad de recursos federales. Scaglioni denunció que la administración nacional desmanteló los canales institucionales de asistencia técnica y financiamiento tras la disolución del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), organismo que históricamente cofinanciaba la infraestructura de agua potable y saneamiento en el norte del país.

«Hace dos años y medio que no voy a Buenos Aires porque no tengo a qué ir. No existe el área de infraestructura ni tenemos interlocutores; al gobierno nacional no le interesa en lo absoluto si a las provincias del interior les ocurre una catástrofe», disparó el ministro.

En ese sentido, alertó sobre el estado de intransitabilidad de las trazas de Vialidad Nacional que cruzan La Rioja. Señaló tramos destruidos entre Chamical y Chañar sobre el enlace a Córdoba, al igual que los corredores hacia Catuna, Ámbil, San Antonio y la continuidad hacia Chepes, donde la falta de bacheo y mantenimiento convierte la circulación en un peligro cotidiano para los pobladores y el transporte de cargas.

El riesgo latente en los asentamientos de la Capital

El ministro no eludió la problemática de la ciudad de La Rioja, donde el crecimiento urbano desordenado configuró zonas de alta vulnerabilidad. Detalló que las márgenes del río Tajamar a la altura del barrio 20 de Mayo, los asentamientos ubicados sobre la Ruta 38 camino a Córdoba y sectores como Las Talas se encuentran emplazados sobre vías naturales de escurrimiento.

«Hay lugares donde no se puede hacer prácticamente nada porque se construyó sobre el lecho del río. El dique Los Sauces fue diseñado con una vida útil de cien años; si ese embalse llega a desbordar, las consecuencias serían gravísimas», advirtió. En ese tramo, cuestionó ciertas conductas especulativas: «Hay quienes asumen el peligro especulando con que el Estado después les entregará una vivienda, y los recursos públicos no son infinitos».

A la par, se coordina un protocolo de contingencia con la empresa distribuidora Edelar para atender eventuales caídas de postes en las rutas provinciales 5 y 6, habituales cuando las precipitaciones están acompañadas por ráfagas intensas de viento.

El alivio para la ganadería de los Llanos y el deshielo cordillerano

Pese a los peligros de las tormentas, el funcionario ponderó el impacto positivo que El Niño puede tener sobre la matriz hídrica y productiva. Destacó que el macizo de Famatina amaneció intensamente nevado en su ladera norte, lo que garantizará un caudal constante de deshielo hacia el valle de Antinaco-Los Colorados durante los meses de mayor demanda agrícola.

Asimismo, subrayó que las precipitaciones tempranas son vitales para el sector ganadero del sur riojano: «Nuestra carencia estructural es la falta de agua. Si llueve en noviembre, las pasturas se sostienen hasta las primeras heladas de julio; cuando el agua se demora hasta enero o febrero, los productores se ven forzados a malvender su ganado porque las represas se secan».

El ministro concluyó que, si bien el régimen de lluvias representa un desafío mayúsculo para los equipos de obras públicas, el despliegue anticipado de maquinaria permitirá mitigar los riesgos y sostener la provisión en los centros urbanos más expuestos.

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