Fin de ciclo en el PJ: Beder pisa a Madera por la traición de 2019, asoma un nuevo Grupo Talampaya y Quintela busca fueros

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El exgobernador amenaza con jugar «por el bronce» mientras la vicegobernadora no logra despegar y se frustra la instalación de Gabriela Pedrali. Con el mandatario buscando visibilidad en el streaming porteño y la Capital descontrolada, Sergio Massa presiona para empoderar a Ismael Bordagaray y cuadros intermedios impulsan un armado generacional sin tutelas del pasado.

El peronismo riojano ingresó en una fase de descomposición política que amenaza la hegemonía ininterrumpida que ejerce desde 1983. En los despachos oficiales y en los búnkeres del interior ya nadie disimula la desorientación del gobernador Ricardo Quintela, quien debió pedir margen de tiempo a los intendentes para evitar que el tablero sucesorio se desmadre por completo. Atrapado entre el desgaste de su gestión en la Capital y la falta de un delfín competitivo, el mandatario comenzó a admitir ante su círculo íntimo que su única salida ordenada será encabezar la lista a diputado nacional en octubre de 2027 para asegurarse fueros parlamentarios frente al vendaval judicial que asoma en el horizonte.

El fracaso en el intento de instalar la candidatura de la diputada nacional Gabriela Pedrali terminó de precipitar la crisis. Con el intendente capitalino Armando Molina exhibiendo un demoledor 66,3% de imagen negativa y una administración municipal virtualmente paralizada, el bastión electoral histórico del quintelismo se convirtió en el epicentro de la debilidad oficialista, situación que fue expuesta con crudeza por el intendente de General Ocampo, Jorge Salomón, al apuntar contra el descontrol en la ciudad Capital y el riesgo de que una caída en el principal centro urbano arrastre a toda la provincia.

La vendetta de Beder Herrera y la cuenta pendiente de 2019

En ese río revuelto, el exgobernador Luis Beder Herrera se frota las manos desde su búnker de Finca La Seis. Con planillas que le otorgan un 23% de intención de voto apalancado en el recuerdo colectivo de su infraestructura productiva, el caudillo de Campanas decidió intervenir de lleno para bloquear las aspiraciones de Teresita Madera.

Beder Herrera no olvida ni perdona la jugada de 2019. En su entorno todavía recuerdan la tarde en que, a escasos minutos de subir al escenario en el sindicato de Camioneros para sellar la fórmula provincial, la actual vicegobernadora rompió el acuerdo a espaldas de la dirigencia para cruzar la vereda y sumarse al proyecto de Quintela. Aquella herida explica por qué el exmandatario hace circular encuestas que reflejan un 70% de resistencia social a una gobernadora mujer y evalúa seriamente competir «por el bronce», un movimiento destinado a coronar su carrera política o, al menos, a cobrar viejas deudas de palacio.

Sin el aval de Beder y resistida por el bloque de intendentes del interior que encabeza Rodrigo Brizuela y Doria, la postulación de Madera quedó en un pantano, a pesar de los esfuerzos de la secretaria legislativa Teresita Luna por apuntalarla mediáticamente.

Streaming en Buenos Aires y el repliegue hacia los fueros

Mientras en la provincia el oficialismo se debate en la incertidumbre, Quintela optó por un llamativo repliegue mediático hacia la Ciudad de Buenos Aires. En lugar de encabezar mesas de trabajo territorial, el mandatario concentra su agenda en estudios de streaming porteños, como su reciente paso por La Ciudadana junto a Esmeralda Mitre en Argentina Stream Media o sus apariciones en Laca Stream.

La maniobra busca mantener encendida la llama de su perfil como caudillo federal confrontativo ante la Casa Rosada, pero puertas adentro del PJ riojano es leída como una maniobra de distracción. La convicción generalizada es que el gobernador ya resignó la batalla por imponer a su sucesor y prioriza unificar el calendario electoral en octubre de 2027: su objetivo prioritario es liderar la boleta al Congreso de la Nación para blindarse con fueros frente a eventuales investigaciones penales sobre los fondos de las empresas estatales (SAPEM), los bonos Chachos y las contrataciones directas del Ejecutivo.

Esa dilatación choca de frente con la urgencia de los intendentes departamentales, quienes exigen desdoblar los comicios para mayo de 2027 para municipalizar la elección y salvar sus territorios del arrastre electoral de La Libertad Avanza.

La presión de Massa para delegar poder en Bordagaray

A este cuadro de debilidad interna se sumó la arremetida de Sergio Massa. Tras sellar un pacto confidencial con Cristina Kirchner para relanzar su proyecto presidencial, el líder del Frente Renovador mantendrá una cumbre reservada con Quintela. En ese encuentro le exiguirá que el gobernador delegue el poder real en su alfil local, el diputado provincial Ismael Bordagaray.

El legislador famatinense —quien públicamente reclamó adelantar las elecciones provincionales y advirtió que «el circuito económico de La Rioja está quebrado»— busca imponerse como la figura de síntesis frentista. Su avanzada incluye exigencias concretas sobre el organigrama de gobierno: colocar a Martín Illanes en la Secretaría de Seguridad y posicionar al rector de la Universidad Nacional de Chilecito (UNDEC), César Salcedo, como primer candidato a diputado nacional.

Para la estructura tradicional del PJ, la pretensión de Massa de condicionar la sucesión con un dirigente de sello externo encendió luces de alarma entre los caciques comunales, que se resisten a acatar directivas impartidas desde Tigre.

El nuevo Grupo Talampaya: la conspiración generacional

El síntoma más elocuente del fin de ciclo es el movimiento subterráneo que comenzó a gestarse entre legisladores jóvenes, intendentes del interior y cuadros técnicos del peronismo. Bajo la consigna de reeditar el histórico «Grupo Talampaya» —aquel núcleo disidente que en los años 2000 desafió el poder hegemónico del peronismo—, una nueva camada dirigencial comenzó a coordinar encuentros reservados.

La particularidad del nuevo agrupamiento radica en su doble ruptura: no se referencia en la conducción desgastada de Ricardo Quintela ni acepta volver a la tutela de Luis Beder Herrera. Los promotores de esta movida sostienen que el PJ necesita una refundación doctrinaria y generacional urgente si pretende evitar una catástrofe en las urnas ante el avance de Martín Menem, quien consolida mediciones de entre 30 y 35 puntos y ultima los detalles de un plan de gobierno de 100 días bajo la premisa de heredar «tierra arrasada».

Sin conducción unívoca, con la Capital quebrada y sus principales figuras disputándose facturas del pasado, el peronismo riojano asiste al ocaso de sus liderazgos tradicionales mientras el reloj electoral descuenta los días hacia una batalla que definirá el mapa del poder provincial por las próximas dos décadas.

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