El gobierno provincial registró la marca del festival a nombre del Estado y lanzó una preventa a valores del año pasado para competir con Jesús María y Cosquín. Apuestan a un movimiento económico de $150.000 diarios por visitante en plena contracción del consumo.
En un contexto de severo ajuste presupuestario a nivel nacional y recesión en las economías regionales, el Ejecutivo riojano redobló su apuesta por el Festival Nacional de la Chaya. La organización confirmó que la edición 2027 sumará dos jornadas y se extenderá a cinco noches en el Autódromo Ciudad de La Rioja, atendiendo un reclamo del sector hotelero y gastronómico para alargar la estadía de los contingentes que arriben a la provincia durante el fin de semana largo de carnaval.
El anuncio llegó acompañado de un paso institucional clave: la provincia formalizó el registro de la marca «Festival Nacional de la Chaya» a nombre del Estado riojano, desactivando disputas legales y consolidando el patrimonio del evento bajo la órbita pública. En paralelo, se confirmó que la Televisión Pública nacional volverá a transmitir las lunas festivaleras en vivo para todo el país, en articulación técnica con la señal de Canal 9 local.
La preventa de tickets comenzó a través de la plataforma Pase Show con un esquema de precios diferenciado respecto de las plazas de Córdoba. Los valores se fijaron en $35.000 para el sector de ranchos y $65.000 para plateas, cifras casi idénticas a las de la edición anterior. Además, a partir del 15 de noviembre se habilitará la venta de abonos por tres, cuatro o cinco noches, con financiamiento de hasta seis cuotas sin interés mediante el Banco Rioja para empleados públicos.
Convocatoria abierta a los músicos locales y grilla cerrada en diciembre
La comisión organizadora, encabezada por Marcos Juárez, abrió formalmente la convocatoria para los artistas locales que aspiren a subir al escenario mayor. Las propuestas de solistas y grupos de la Capital, los departamentos del interior y provincias vecinas se reciben en la mesa de entradas del Paseo Cultural y mediante la casilla de correo oficial, exigiendo un detalle del repertorio, el esquema técnico y material audiovisual que acredite rodaje durante el año.
El proceso de selección estará a cargo de una comisión evaluadora integrada por referentes del circuito musical y del área de Cultura, que se anunciará en los próximos días. La meta oficial es concluir el 1 de diciembre con la nómina definitiva de artistas riojanos para que los conjuntos organicen sus calendarios y comiencen la difusión previa.
La grilla de figuras nacionales ya se encuentra pactada en sus contratos centrales, con las noches de Cazzu y Luciano Pereyra encabezando las ventas iniciales, aunque la organización no descarta incorporaciones de último momento según la dinámica de la cartelera estival. El predio mantendrá el esquema técnico de un único escenario con pantalla divisoria central para dinamizar los cambios de banda y sostendrá el ingreso libre de reposeras y conservadoras.
La apuesta a la renta social frente a las tarifas de los festivales cordobeses
La decisión de Ricardo Quintela de mantener precios uniformes y accesibles en todas las noches apunta a una estrategia económica deliberada. Mientras el Festival de Jesús María fijó sus entradas generales en $60.000 y plateas que escalan hasta los $300.000, y Cosquín parte de los $45.000 en tribunas populares, La Rioja busca instalar su convocatoria como una alternativa masiva y popular para las familias que no pueden afrontar costos prohibitivos.
Desde la Casa de las Tejas calculan que el derrame turístico dejará un gasto promedio de $150.000 diarios por cada visitante en servicios de hotelería, gastronomía, combustibles y excursiones en el interior provincial. En los despachos oficiales defienden este esquema bajo el concepto de renta social, argumentando que el desembolso estatal en la contratación artística retorna multiplicado a la plaza comercial privada en un momento en que el bolsillo popular se encuentra asfixiado.




