La actividad económica en La Rioja se desplomó un 7,7% en 2026 y sufrió la segunda mayor caída de todo el país

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Un relevamiento sobre los primeros nueve meses del año ubicó a la provincia en el fondo de la tabla nacional, solo superada por el retroceso de Tierra del Fuego (-9%). El indicador contrasta con el crecimiento que mostraron distritos vecinos como Catamarca, San Juan, San Luis y Córdoba.

La economía de La Rioja registró una contracción interanual del 7,7% entre enero y septiembre de 2026, lo que posicionó a la provincia como el segundo distrito con peor desempeño productivo de toda la Argentina en lo que va del año.

El derrumbe riojano quedó muy por debajo del promedio nacional —que marcó una leve baja del 0,2% en el mismo período— y solo fue superado por la caída de Tierra del Fuego (-9,0%), mientras que Santa Cruz (-6,7%), Misiones (-5,2%), Corrientes (-4,9%) y La Pampa (-4,9%) completaron el lote de las jurisdicciones más castigadas.

Los datos surgen del índice de actividad provincial elaborado por el analista Joaquín E. Aranguiz a partir de estadísticas oficiales del INDEC, el Banco Central, CAMMESA, ENARGAS, el sistema de empleo registrado SIPA, el patentamiento automotor (DNRPA) y las secretarías de Energía, Minería y Agricultura, con proyecciones para el bimestre agosto-septiembre.

En la radiografía general de las 24 jurisdicciones del país se observa un mapa partido en dos, con 13 distritos en retroceso y 11 en expansión, separados por una brecha de casi 20 puntos porcentuales entre el piso fueguino (-9,0%) y el techo de Neuquén (+10,9%), traccionado por el complejo hidrocarburífero de Vaca Muerta.

Fuerte contraste con las provincias vecinas

El retroceso del 7,7% que sufrió La Rioja —golpeada por la parálisis de la obra pública, la crisis del parque industrial textil y la retracción del consumo— exhibe una marcada diferencia frente a los números positivos que lograron las provincias limítrofes durante los primeros nueve meses de 2026.

Mientras la economía riojana se hundió en el penúltimo escalón del ranking nacional, sus vecinos directos mostraron variaciones interanuales en alza: Córdoba y San Luis crecieron un 1,5% cada una, en tanto que Catamarca y San Juan avanzaron un 1,4% impulsadas por los proyectos mineros, y Santiago del Estero subió un 0,7%.

En la cima de las provincias con mayor crecimiento detrás de Neuquén se ubicaron Chaco (+3,3%), Chubut (+2,9%), Río Negro (+2,2%), Jujuy (+1,9%) y Santa Fe (+1,6%).

Por el contrario, dentro del grupo con saldo negativo pero con caídas mucho más moderadas que la riojana figuraron Tucumán (-3,6%), Formosa (-3,2%), Mendoza (-3,2%), la Ciudad de Buenos Aires (-1,2%), Entre Ríos (-0,8%), Salta (-0,8%) y la provincia de Buenos Aires (-0,7%).

La brecha entre el interior y el AMBA

Al agrupar el desempeño por regiones, el estudio advierte que el consolidado de las 22 provincias del interior acumuló un crecimiento del 0,5% entre enero y septiembre, mientras que el bloque integrado por la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal cayó un 0,9%.

Según el análisis de Aranguiz, esa divergencia económica entre los sectores productivos del interior y el área metropolitana tiene un correlato directo en los niveles de respaldo político que mide el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) correspondiente a octubre de 2026.

En esa medición reescalada de 0 a 100 puntos, la administración de Javier Milei conserva en el interior del país un nivel de aprobación de 42,6 puntos (con una baja interanual del 9%), frente a los 37,6 puntos registrados en CABA (-2%) y los 32,4 puntos en el Gran Buenos Aires (-5%).

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