Denuncian al concejal que reivindicó a Montoneros en La Rioja

Dos víctimas de atentados perpetrados por Montoneros en la década del setenta presentaron denuncias con pedido de juicio político y destitución contra el concejal riojano Nelson Johannesen, del Frente de Todos, quien en una reciente sesión del Concejo Deliberante de la capital provincial reivindicó a esa organización terrorista y llamó a sus integrantes «soldados de la patria».

Las denuncias son por «apología del delito» y fueron presentadas el lunes ante el Concejo Deliberante de esa ciudad por Fernanda Eugenia Megías, sobreviviente de dos atentados, y Liliana Sarafe, cuyo padre fue asesinado en Tucumán en 1974.

La controvertida reivindicación de Johannesen tuvo lugar el 7 de septiembre en una sesión ordinaria celebrada en el recinto «Tomás Moro» del Concejo Deliberante de la capital riojana.

«Montoneros fue una reacción de la persecución, de la desaparición. Hoy 7 de septiembre saludo a los comandantes Montoneros de ese momento, que se la jugaron. Tuvieron que reaccionar por lo que estaba pasando en esta Argentina», señaló durante su discurso Johannesen, quien se define como «militante siempre de la Patria Justa, Libre y Soberana y profundamente peronista».

El concejal añadió en esa oportunidad, elevando la voz: «Y basta con la teoría de los dos demonios. ¡Basta! Son soldados de la patria que se la jugaron por el exterminio sistemático que recibían las fuerzas políticas que pensaban distinto a la dictadura militar. Ahí se llevaron peronistas, comunistas, radicales. Y sabemos que fue así».

Megías, en su denuncia, le recuerda al concejal «algunos hechos aberrantes cometidos por los terroristas montoneros», entre ellos el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa, y cómo los atacantes fueron indemnizados.

También recuerda que el decreto de «aniquilamiento» firmado en 1975 por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón -«de su mismo partido», dice la denunciante- no fue redactado porque los integrantes de esa banda armada «pensaran distinto, sino porque los terroristas secuestraban, robaban, mataban, asesinaban civiles, policías, militares, niños».

«Los comandantes a los que (Johannesen) hace referencia y que llama genéricamente `soldados de la patria’ -dice Megías en la denuncia-, estaban condenados y cumpliendo penas de hasta 30 años, por homicidio y secuestro».

Asimismo, señala que «no contempla el concejal el dolor de los familiares de los asesinados por aquella «juventud maravillosa», y no descarta que sus expresiones puedan también encuadrarse como «discurso de odio», agravado por su condición.

Megías contó a La Prensa que decidió presentar su denuncia para «poner las cosas en su lugar».

«Reivindicar a una organización terrorista es grave. Más cuando todos los crímenes de Montoneros y el ERP siguen impunes. Esta denuncia tiene que sentar un precedente», manifestó.

Megías, que es docente en el colegio provincial número 1 Joaquín V. González de la capital riojana, fue victima de dos atentados cometidos por Montoneros: uno en San Juan, cuando guerrilleros atacaron el barrio militar del Regimiento de Infantería de Montaña 22 en 1979, y otro en Río Gallegos, en su domicilio, en 1981.

En 2015, la profesora fue suspendida temporalmente en el colegio en el que da clases y se le inició un sumario administrativo luego de que quiso recordar el intento de copamiento de Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa por parte de Montoneros, algo por lo que fue acusada de hacer apología de la dictadura, pese a que ese ataque guerrillero ocurrió en 1975, durante un gobierno constitucional. Su intención era explicar a los alumnos que el 5 de octubre se conmemora el día nacional de las víctimas del terrorismo por ese atentado.

La denuncia de Megías contra el concejal Johannesen es apoyada por distintas organizaciones, como la Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas del Terrorismo en la Argentina (Afavita), el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia y el Centro de Estudios Salta (CES). (La Prensa)