«Hoy me aferro a mis hijos y a toda mi familia para salir adelante»

Juan José Cano lleva poco más de un día de su nueva vida. El hombre, de profesión albañil, recuperó su libertad este jueves luego de que se hiciera efectiva la conmutación de pena que ordenó el gobernador Ricardo Quintela.

En febrero pasado, Cano había sido condenado a 8 años de prisión por haber asesinado a Diego Torres -un joven de 18 años- pero en total alcanzó a cumplir poco más de cuatro años privado de su libertad. Hoy ya está otra vez con su familia y expresó cómo se siente luego del beneficio que recibió por parte del Gobernador.

«Tengo una mezcla de sensaciones. Siento que esta no es mi vida, no es la vida que yo tenía. Hoy trato de aferrarme a mis hijos y a mi familia para tratar de salir adelante», contó Cano en declaraciones a Riojavirtual Radio.

Cano dijo que la vida le cambió «por completo» y que sus hijos lloraron cuando lo vieron regresar a su casa. El haber estado más de cuatro años lejos de sus hijos, el no haberlos podido ver crecer día a día, es lo que más le duele a Cano de todo este proceso que vivió, desde que fue enviado a prisión, el juicio posterior, la condena y finalmente la conmutación de pena que lo benefició. «Al tiempo perdido con mis hijos no lo voy a recuperar nunca. Todavía recuerdo cuando me despedí de ellos en mi casa, eran chiquitos los cuatro, entraban todos en mis brazos y ahora los veo grandes, a ese tiempo lo veo perdido y sé que no lo recupero más», afirmó.

El hombre dijo que, en esta nueva etapa que comienza, lo que más ansía es tener «una vida tranquila» como la tenía antes de aquel fatídico 31 de octubre de 2017, el día que mató a Torres. «Solo espero poder tener tranquilidad para mi y para mi familia y vivir una vida normal, sin problemas con nadie como siempre lo venía haciendo en mi vida cotidiana hace cinco años atrás», expresó.

Cano destacó la labor de su abogado defensor, Emilio Pagotto, por haber impulsado y logrado la conmutación de su pena. «Es algo que se le ocurrió a él, yo no tenía ni idea, no entendía nada», contó. Al mismo tiempo, agradeció a Quintela por haberle conmutado la pena «porque me da la posibilidad de poder reinsertarme en la sociedad».

Si bien el hombre aún siente el peso de todo lo que le sucedió («esta no es mi vida»), se permite el optimismo y cuenta que ahora tiene varios ofrecimientos de trabajo. «Vamos a ver cuál agarramos para poder empezar a estar mejor», agregó.

Cano también es consciente de la polémica que generó su caso y por eso sostiene que «son pocas las personas que me pueden juzgar y gracias a Dios tuve mucho apoyo social». En este punto, desafió a quienes lo juzgan. «Había que estar en mis zapatos en ese momento. Yo busqué ayuda, no es que fui a la primera y cometí una locura. Yo busqué ayuda y no la recibí», aseguró.

Un caso polémico

El homicidio de Torres, un joven con problemas de adicciones, tuvo repercusión mediática y social por el contexto de vulnerabilidad en el que sucedió y por el debate que se generó en la sociedad en torno a la justicia por mano propia. Ambos, juntos a sus familias, vivían en el barrio Yacampis. Cano acusaba a Torres de robo, hostigamiento y amenazas permanentes hacia sus hijos.

El 31 de octubre de 2017 sucedió el trágico hecho. Según relató Cano durante el juicio, el hecho se desencadenó cuando su hijo “fue a comprar en la bicicleta al kiosco y volvió blanco. Me contó que Torres le puso el cuchillo en el cuello”. Luego, Cano sostuvo que fue a hacer la denuncia, que incluso se encontró con un móvil, pero nadie tomó cartas en el asunto. Durante el juicio, la defensa también insistió en este punto y sostuvo que en varias oportunidades Cano denunció estos hechos ante la Policía, pero que sus denuncias fueron desoídas por la fuerza.

A su vez, contó que tras esa amenaza que sufrió su hijo con un cuchillo fue enojado a la casa de Torres a pedir explicaciones. “Me empezaron a tirar piedras y volví a entrar a la casa. Vi el cuchillo en la mesa, lo agarré por seguridad». “Luego él se abalanzó hacía mí, con un palo con puntas. Me tiró el palazo, que me pegó en el codo y quedé de rodillas. Ahí pierdo la razón y la noción de todo”, detalló y sostuvo que fue cuando sin tener conciencia hirió de muerte a Torres.

El 14 de febrero de este año la Justicia condenó a Cano a ocho años de prisión más accesorias legales por hallarlo penalmente responsable de la muerte de Torres. Cano fue hallado culpable de los delitos de homicidio simple, violación de domicilio y daño en concurso real. Tras la sentencia judicial, la defensa de Cano se entrevistó con Quintela para solicitar el indulto al condenado. Meses después, el Gobernador conmutó la pena que pesaba sobre el condenado.

“Esto fue una tragedia. Soy una persona muy tranquila. Estoy muy arrepentido, esto no se debe hacer, nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie”, había dicho Cano durante la primera audiencia del juicio en la que desde un primer momento admitió su culpabilidad. (La Rioja/12)

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