Un análisis económico revela que el VAB per cápita de la provincia de La Rioja ha experimentado una caída constante en los últimos 12 años, con un ligero repunte en 2021 y 2022. La baja productividad genera preocupación en torno a las políticas públicas y su impacto en la economía local.
Un reciente informe elaborado por el economista José Nicolás Casas expone una preocupante tendencia a la baja en el Valor Agregado Bruto (VAB) per cápita de la provincia de La Rioja. El análisis, basado en datos de la CEPAL y proyecciones del INDEC, muestra que desde 2010, la producción promedio por habitante en la provincia ha caído de forma sostenida, alcanzando en 2020 uno de sus puntos más bajos.
Según el informe, la productividad media de los riojanos pasó de niveles cercanos a los $9.500 (a precios de 2004) en 2010, a poco más de $8.000 en 2020, una tendencia que solo comenzó a revertirse en 2021 con un leve repunte que situó el VAB per cápita en alrededor de $8.500 en 2022.
Casas plantea dos preguntas clave que resuenan en el ámbito político y económico de la provincia: ¿De quién es la responsabilidad de este deterioro económico? y ¿Cuáles son las consecuencias para los habitantes de La Rioja? Si bien las respuestas pueden ser complejas y multifactoriales, es evidente que tanto las políticas provinciales como las nacionales durante la última década han jugado un rol crucial en esta desaceleración.
Las consecuencias de esta caída en el VAB per cápita ya se hacen sentir. La disminución de la producción por habitante suele asociarse con una reducción en el nivel de vida, un aumento del desempleo y una menor inversión en infraestructura y servicios públicos. Además, esta situación podría estar impulsando a muchos riojanos a migrar en busca de mejores oportunidades en otras regiones del país.
La pregunta que muchos se hacen ahora es si las recientes señales de recuperación serán suficientes para revertir esta tendencia o si se necesitan cambios más profundos en las políticas económicas provinciales para asegurar un crecimiento sostenido y equitativo.
Este panorama económico plantea grandes desafíos para la provincia, que deberá enfocarse en atraer inversiones, mejorar la productividad y garantizar un crecimiento inclusivo para sus ciudadanos.



