Desde 2004, las provincias más pobres crecieron más que las ricas

En la última semana recrudeció el debate sobre el reparto de fondos nacionales entre las provincias y CABA a raíz del fallo de la Corte Suprema de Justicia respecto del recorte de fondos coparticipables a la administración de Horacio Rodríguez Larreta.

La discusión excede lo que se distribuye por coparticipación, ya que también hay giros arbitrarios y financiamiento de servicios en determinadas áreas en detrimento de otras. Un aspecto clave es que no hay reglas que premien o castiguen la distribución de los recursos.

Un dato que sorprende es que, en medio de una economía argentina estancada en los últimos años, la mayoría de las “provincias pobres” crecieron más que las “ricas” desde 2004 hasta el 2021. El exsecretario de Programación Económica y docente de la Universidad Austral, Juan Llach, plantea que de las 16 jurisdicciones menos ricas, 10 evolucionaron por sobre las más ricas: 62,5% versus 44,4%.

Los datos derivan de un estudio de la Cepal y el Ministerio de Economía basado en el concepto de valor agregado bruto (VAB) de la Argentina base 2004. El concepto de VAB es similar al de inversión bruta fija, que no contiene la depreciación (que es el desgaste de máquinas, vías, usinas, etc.).

Como el PIB argentino cayó a partir de 2011, más de un tercio de las provincias siguió la misma suerte; una proporción análoga registró crecimientos del producto menores o cercanos al 1%, lo que implica una baja del VAB y, “muy probablemente”, del ingreso por habitante también.

Así, desde 2011 hasta el año pasado unas pocas anotaron crecimientos relevantes: Neuquén (27,7%), Santiago del Estero (14,2%), Misiones (12,5%) y Córdoba (5%). En el mismo lapso, el VAB del país cayó 3,4%. En contraste, entre 2004 y 2011, el PIB había crecido 5,3% cada año, es decir más que cada una de las provincias entre 2011 y 2021.

Llach apunta que hay una heterogeneidad de comportamientos entre las provincias. Considera de “crecimiento rápido” a las 13 cuyo VAB per cápita subió 50% o más entre 2004 y 2021. En ese grupo, de las ricas, están Córdoba, Chubut, Entre Ríos y La Pampa.

En contraste, entre las “no ricas” hay nueve: Buenos Aires, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, San Juan, Santiago del Estero (“por lejos la que más creció”) y Tucumán.

En el caso de los distritos que no crecieron o lo hicieron poco hay cinco “ricos”, CABA, Neuquén, Salta, Santa Cruz y Santa Fe, y seis más pobres, Catamarca, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro y San Luis.

Para el economista, la pregunta crucial es si esta realidad será una tendencia que se mantenga en el tiempo, “en cuyo caso tendríamos un cambio estructural del ranking de crecimiento de las provincias, y a la larga, también su posicionamiento respecto de otras”.

A criterio de Llach, esto dependerá de lograr que las provincias “compitan entre sí”, no solo en la atracción de empresas, sino de familias. Menciona que una herramienta “importante” en ese sentido es la recaudación propia.

En la actualidad, las dos fuentes principales de ingresos de los distritos son la coparticipación federal e Ingresos Brutos, al que califica de “pésimo” impuesto y que recauda “nada menos que un cuatro por ciento” del PIB.

“Si las provincias recuperaran la potestad tributaria de impuestos patrimoniales y a los ingresos personales tendrían más recursos ampliando la base y no aumentando alícuotas”, enfatiza a la vez que indica que la Nación podría “licitar entre las provincias” la devolución de potestades y “adjudicarles a las mejores, políticas de desarrollo humano, por ejemplo”.

Por Gabriela Origlia para La Nación

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