El sector de la construcción atraviesa una situación crítica en La Rioja, con un desempleo del 70% y múltiples obras públicas detenidas. Empresarios y el gobierno buscan soluciones para revertir la crisis en 2025.
El sector de la construcción en La Rioja enfrenta una de las mayores crisis de su historia reciente, marcada por la paralización de obras públicas, la falta de financiamiento nacional y el impacto económico en miles de familias y empresas. Según datos de la Cámara Riojana de la Construcción, solo 900 trabajadores están en actividad, de los 3.000 habituales, lo que representa un desempleo del 70%.
El ingeniero Alfredo Ghinatti, vicepresidente de la Cámara, destacó que el 2024 fue un año devastador para el sector. «El desempleo afecta directamente a las familias, al comercio y a toda la cadena asociada a la construcción, como ferreterías y empresas de materiales», señaló. Además, casi el 20% de las empresas constructoras tuvieron que cerrar, y las restantes sobreviven con serias dificultades para cubrir sus gastos fijos y mantenerse operativas.
En una reunión reciente con el gobernador Ricardo Quintela, los representantes del sector plantearon la urgencia de reactivar las obras paralizadas. El mandatario manifestó su intención de culminar su gestión sin dejar proyectos inconclusos, priorizando 900 viviendas, hospitales y escuelas. Quintela también anunció un nuevo encuentro en enero para definir un plan de trabajo y estudiar la posibilidad de lanzar nuevas obras con financiamiento provincial.
A pesar de los esfuerzos del gobierno local, las medidas implementadas hasta el momento no han sido suficientes para revertir la crisis. Ghinatti reconoció que algunas obras en la capital se concluyeron con fondos provinciales, pero señaló que el sector requiere una inyección económica más robusta para garantizar la continuidad laboral y la estabilidad empresarial.
La situación plantea desafíos significativos para 2025. Mientras las autoridades provinciales exploran opciones para financiar obras pendientes y nuevas, la falta de apoyo nacional sigue siendo un obstáculo crítico. La reactivación del sector no solo es esencial para reducir el desempleo, sino también para revitalizar la economía local, estrechamente ligada al dinamismo de la construcción.
Con miles de trabajadores y empresas afectadas, el futuro del sector depende de una planificación eficaz y del compromiso de los gobiernos provincial y nacional para implementar soluciones que permitan superar esta crisis estructural.



