La movilización, que reunió a decenas de personas, puso el foco en los despidos masivos de agentes estatales anunciados por Federico Sturzenegger. La jornada también incluyó la defensa de la democracia y el respaldo a Cristina Kirchner, en una clara demostración de fuerza del gobierno provincial.
Una marcha se llevó a cabo en la capital riojana, impulsada directamente desde el corazón del gobierno provincial. Ernesto Pérez, el ministro de Producción de la gestión de Ricardo Quintela, utilizó sus redes sociales para detallar los motivos de la concentración. El eje central de su convocatoria fue la preocupante situación laboral que podría afectar a miles de empleados públicos riojanos.
Pérez fue enfático al referirse a las recientes declaraciones de Federico Sturzenegger, quien anticipó la posibilidad de despidos en el ámbito provincial y municipal. «Marchamos por los empleados que anunció @fedesturze que quedarán sin trabajo en la Provincia y las municipalidades», sentenció el ministro en su publicación, marcando un claro posicionamiento del gobierno riojano frente a las políticas de ajuste a nivel nacional. La frase aludía directamente a la planta de trabajadores estatales.
Si bien la convocatoria también incluyó la defensa de la democracia y el respaldo a la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner tras un «fallo injusto», el énfasis de Pérez en los posibles recortes de personal público resonó con particular fuerza entre los manifestantes, en un clima de incertidumbre económica generalizada.
El mensaje del ministro no solo logró movilizar a la ciudadanía, sino que también incluyó un agradecimiento a los participantes por su «lucha» y un explícito apoyo al gobernador Ricardo Quintela y a la vicegobernadora Teresita Madera. La frase «Marchamos por La Rioja» encapsuló el espíritu de esta protesta, unificando las diversas demandas bajo una bandera común de defensa de los intereses locales ante lo que perciben como amenazas externas.
La movilización fue una clara demostración de fuerza del gobierno de Quintela y buscó enviar un mensaje contundente a la esfera nacional sobre las consecuencias que, desde la perspectiva del oficialismo riojano, tendrían estas medidas en la estabilidad económica y social de la provincia. La repercusión de esta marcha, especialmente en relación con la crítica situación de los empleados públicos, será clave en los próximos días.