Ricardo Herrera, quien buscará su reelección con un complejo escenario, presiona a la Nación por el envío de fondos y el destino de subsidios. Mientras, Miguel Zárate, al frente de una nueva fuerza policial, perfila su camino hacia la Justicia provincial tras el 10 de diciembre, en un movimiento que reconfiguraría el gabinete de Quintela.
El futuro político de La Rioja parece entrelazar los caminos del diputado nacional Ricardo Herrera y el ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Miguel Ángel Zárate. En un escenario marcado por la asfixia financiera que denuncian las provincias y la reestructuración de la seguridad interna, ambos dirigentes se posicionan en roles clave que, según fuentes políticas, podrían llevar a un enroque de poder tras las elecciones.
Desde el Congreso, el diputado nacional Ricardo Herrera, integrante de la Comisión de Análisis y Seguimiento de normas tributarias y previsionales, levantó la voz para denunciar las «dificultades que atraviesan las provincias por la falta de envío de recursos nacionales».
Herrera exigió al Ejecutivo Nacional «información y precisiones acerca del destino de fondos de ATN (Aportes del Tesoro Nacional), subsidios que no están siendo coparticipados». Su reclamo se extendió a los «fondos fiduciarios eliminados por el Ejecutivo nacional», solicitando «conocer el destino financiero» de los mismos.
Esta postura combativa de Herrera se da en un momento decisivo para su futuro político, ya que buscará su reelección como diputado nacional, aunque las proyecciones le otorgan pocas chances de mantener la banca. Sin embargo, en el ajedrez de poder riojano, su figura no se diluiría. Fuertes rumores en la política provincial indican que luego del 10 de diciembre, Ricardo Herrera asumiría como ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, reemplazando a Miguel Zárate.
Precisamente, el ministro Miguel Ángel Zárate, actual titular de Seguridad, ha estado al frente de la creación de una nueva «Unidad de Seguridad y Prevención Territorial» en la Policía provincial. El objetivo de esta unidad es «fortalecer las estrategias de prevención del delito y de cercanía con los ciudadanos, garantizando más presencia policial en las calles».
Zárate ordenó la «afectación de casi la totalidad de los nuevos efectivos a esta Unidad», buscando «reducir las oportunidades para la comisión de delitos, fortalecer la tarea de patrullaje y la capacidad de respuesta inmediata del sistema de seguridad».
La posible salida de Zárate del gabinete provincial no sería un retiro de la vida pública. Las mismas fuentes señalan que el ministro terminaría como juez del Tribunal Superior de Justicia, un cargo de gran relevancia en el Poder Judicial riojano. Este destino cruzado para Herrera y Zárate, en caso de concretarse, reconfiguraría de manera significativa el gabinete del gobernador Ricardo Quintela, que ya se prepara para un año electoral clave en medio de una compleja situación financiera provincial, marcada por un déficit millonario y una alta dependencia de los fondos nacionales.




