La Rioja: con la Capital en la mira, Ricardo Quintela abre la canilla de fondos para salvar la gestión de Armando Molina

En un movimiento de gran impacto electoral, el gobernador busca dar un giro al «malhumor social capitalino». El envío de fondos a la gestión del intendente es un intento por recuperar el distrito más importante de la provincia de cara a las próximas elecciones legislativas. En el complejo ajedrez de la política riojana, el departamento…

En un movimiento de gran impacto electoral, el gobernador busca dar un giro al «malhumor social capitalino». El envío de fondos a la gestión del intendente es un intento por recuperar el distrito más importante de la provincia de cara a las próximas elecciones legislativas.



En el complejo ajedrez de la política riojana, el departamento Capital, el más poblado de la provincia, se convirtió en el principal dolor de cabeza para el justicialismo. El «malhumor social capitalino» es un factor que «le quita el sueño al gobierno de la provincia», por lo que el gobernador Ricardo Quintela decidió tomar una medida drástica para intentar revertir la situación: le abrió la «canilla de fondos» al intendente Armando Molina.

La decisión de Quintela es un claro reflejo de la preocupación del oficialismo por el distrito más importante de la provincia. Las encuestas, que muestran una alta desaprobación de la gestión municipal de Molina, son una señal de alarma para el justicialismo en un año electoral clave. El gobernador sabe que si pierde la Capital, su poder se vería seriamente amenazado, por lo que el envío de fondos es una jugada estratégica para intentar dar un giro a la situación.

La «canilla de fondos» es un mensaje de que la provincia está dispuesta a todo para recuperar la Capital. La gestión de Molina, que padece las consecuencias de una guerra política del pasado, ahora tiene un salvavidas que podría permitirle resolver los problemas más urgentes de la ciudad. Sin embargo, la pregunta que se hacen muchos riojanos es si un envío de fondos de último minuto será suficiente para revertir un «malhumor social» que se arrastra desde hace años.

El caso de la Capital es un recordatorio de que en la política riojana, los fondos no son solo una cuestión de gestión, sino de poder. El gobernador utiliza el control de los recursos como un arma política para consolidar su poder y para intentar salvar a un intendente que, sin su ayuda, podría ser un factor de derrota en las próximas elecciones. La batalla por la Capital, de este modo, se convierte en un duelo entre el poder del justicialismo y el hartazgo de un pueblo que, por primera vez en mucho tiempo, parece dispuesto a cambiar de rumbo.


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