La Rioja en punto de quiebre: Menem lidera los sondeos y Quintela se atrinchera en su círculo íntimo

Con encuestas que marcan el avance libertario, el PJ riojano navega entre el desdoblamiento electoral, la sangría interna de nombres y un modelo de poder que repite la vieja receta: blindaje familiar, amigos intocables y la justicia como último refugio.

En los pasillos de la Casa de las Tejas, las planillas de sondeos circulan en silencio y con alarma. La inquietud oficial tuvo su correlato reservado días atrás: en un asado nocturno en la zona de La Quebrada, ministros, secretarios y socios políticos clave del oficialismo se sentaron a analizar a puertas cerradas los últimos números adversos que devuelven las mediciones de opinión pública. Tanto las encuestas que encarga el gobierno como las que maneja la oposición coinciden en una misma foto de época: hoy, Martín Menem se impondría en una eventual carrera por la gobernación. El discurso confrontativo contra Javier Milei y el experimento de los «Chachos» sirvieron para instalar la figura de Ricardo Quintela en los canales porteños, pero no lograron perforar el techo electoral ni blindar su capital político puertas adentro.

Con el sueño de una proyección presidencial definitivamente diluido por el peso de la coyuntura nacional, el gobernador recalibra su repliegue. Su plan de máxima es pegar los comicios provinciales a las elecciones nacionales de octubre, permitiéndole encabezar la boleta como candidato a diputado nacional para traccionar desde arriba y asegurarse fueros y presencia parlamentaria. Sin embargo, la estrategia no goza de consenso unánime. Desde las sombras, Luis Beder Herrera opera con otro libreto: aconseja desdoblar la fecha provincial e incluso resucitar la controvertida ley de lemas para retener el poder territorial por acumulación. La desconfianza interna, no obstante, paraliza la toma de decisiones ante números de opinión pública que muestran un desgaste severo del oficialismo.

El laberinto sucesorio: números en rojo y candidatos en pugna

El tablero electoral del peronismo riojano exhibe tensiones visibles y nombres descartados sobre la marcha:

  • El repliegue de Gabriela Pedrali y el antecedente de la Boleta Única: El convencimiento del gobernador sobre las limitaciones de Pedrali no es infundado: en las últimas elecciones legislativas, bajo el sistema de boleta única, Pedrali apenas logró imponerse sobre Gino Visconti por una brecha ínfima de unos 100 votos, lo que dejó expuesta la extrema fragilidad electoral de su figura. Ante este escenario, Quintela vuelve a mirar a su histórico ladero, Armando Molina, buscando un perfil de lealtad probada frente a la tormenta.
  • El perfil técnico de Teresita Madera: Posicionada internamente como la figura más sólida en la agenda del litio y el desarrollo minero provincial, Madera emerge como una alternativa de gestión moderna dentro de la estructura.
  • El volumen territorial de Florencia López: Con el antecedente de su paso por la intendencia de Arauco y su recorrido parlamentario, busca hacer valer su despliegue en los departamentos del interior.
  • El peso del interior y las bancas: En la grilla también se posicionan referentes de peso territorial e institucional como Rodrigo Brizuela y Doria, actual intendente de Chilecito; Marcelo del Moral, diputado provincial por el departamento Castro Barros; y Fernando Rejal, senador nacional. Cada uno mide fuerzas desde sus respectivos bastiones, conscientes de que la disputa por la lapicera será a todo o nada.

Asfixia financiera: una provincia pagadora de sueldos y al borde del abismo

Detrás de la disputa política subyace una crisis económica estructural que condiciona cualquier armado a futuro. El proyecto de Presupuesto Nacional del año próximo no contempla margen para obras ni transferencias discrecionales: apenas garantiza las partidas mínimas para el pago de la masa salarial.

Hoy, La Rioja ha quedado reducida a un mero engranaje pagador de sueldos:

  • El paliativo de los Chachos: Para maquillar el atraso de los ingresos, el Ejecutivo recurre a la cuasimoneda como un bono de rescate de 50.000 Chachos, una herramienta de emergencia que no resuelve el fondo del problema inflacionario y genera fricción en el comercio local.
  • El Banco Rioja, en la cuerda floja: El agente financiero provincial opera «atado con alambres», absorbido por el sostenimiento del circulante, el esquema de las empresas estatales y el auxilio constante al Tesoro provincial.

Fin de ciclo: endogamia, blindaje judicial y crisis institucional

El desgaste de la narrativa gubernamental de responsabilizar a la Casa Rosada muestra síntomas evidentes de agotamiento. En la calle riojana se percibe fatiga ante un cuadro gubernamental donde conviven dirigentes enquistados desde la época del ex gobernador Ángel Maza. Frente a este panorama, Quintela opta por la misma receta que aplicó en su último año al frente de la Municipalidad de la Capital: cerrar filas con la familia, premiar lealtades incondicionales y cerrarse sobre su propia tropa.

La decisión de promover al ministro Miguel Zárate a la Fiscalía General cayó como una bofetada dentro del propio peronismo. Con la puesta en marcha del nuevo sistema acusatorio, Zárate no será un funcionario más: se convertirá de facto en la máxima autoridad de la persecución penal en la provincia, con un peso decisorio que en la práctica condicionará al propio Tribunal Superior de Justicia.

Esta vocación de resistencia se replica en otras áreas sensibles. Pese al colapso financiero y operativo de APOS, el mandatario sostiene a Claudia Ortiz al frente de la obra social, desoyendo los reclamos de los afiliados y enviando una señal clara hacia adentro: Quintela no entregará a ningún miembro de su mesa chica.

La oposición: el polo libertario, la vía intermedia y el reacomodamiento opositor

Mientras La Libertad Avanza consolida su posición hegemónica detrás de Martín Menem, el resto del arco político provincial ensaya movimientos defensivos:

  • Felipe Álvarez y la avenida del medio: Intenta capturar el voto descontento con el oficialismo pero reticente a un salto al vacío libertario, articulando un espacio intermedio con aspiraciones directas al Ejecutivo.
  • Julio Sahad toma distancia: El referente del PRO marca fronteras claras respecto a la conducción libertaria, buscando capitalizar su trayectoria partidaria histórica sin quedar subsumido por la ola violeta.
  • El radicalismo en clave de subsistencia: Con poco margen de maniobra, la UCR riojana busca acuerdos pragmáticos para no perder representación legislativa en un escenario polarizado entre el peronismo tradicional y el avance liberal.

La Rioja se encamina a un cierre de ciclo electoral atravesada por la tensión entre la inercia de un poder feudalizado, las cuentas fiscales al límite y la amenaza latente de un recambio político encabezado por la figura de Menem.


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