Según los sondeos, el oficialismo que hoy ostenta las dos bancas a diputados nacionales perdería una de ellas en octubre. La amenaza de la derrota es un síntoma de la fragilidad del ‘quintelismo’ y del avance de la oposición.
El peronismo riojano, que se consideró el dueño de la política provincial por 40 años, se enfrenta a una dura realidad. Según «números propios y extraños», el oficialismo perdería una de las dos bancas de diputados nacionales que se ponen en juego en las elecciones de octubre. Hoy, las dos bancas las ostenta el peronismo. La amenaza de la derrota es un síntoma de la fragilidad del «quintelismo» y del avance de la oposición.
La pérdida de una banca sería un golpe directo a la hegemonía del peronismo en el Congreso. La contienda por las bancas se ha convertido en una lucha por la supervivencia, ya que el peronismo podría quedarse con una sola representación en el Congreso.
El «quintelismo» se encuentra en un momento de fragilidad. Las luchas internas, el «nerviosismo» por la boleta única de papel, y una oposición que se muestra fuerte en las encuestas, son factores que contribuyen a la posibilidad de una derrota.
El peronismo riojano se encuentra en una encrucijada. La amenaza de perder una banca en el Congreso es una señal de que la hegemonía de 40 años está en riesgo. La elección de octubre se convierte así en un referéndum sobre la capacidad del «quintelismo» de mantener su poder en un escenario político que le es cada vez más adverso.



