La vicegobernadora, enviada por Quintela a asegurar el voto duro en los departamentos, reivindica la victoria provincial pese a la pérdida de una banca nacional y refuerza el discurso de unidad ante la crisis. La minería con «identidad riojana», un nuevo eje de gestión.
El ajustado resultado de las elecciones legislativas en La Rioja, que vio al peronismo retener una banca nacional por un margen mínimo y perder la otra a manos de La Libertad Avanza (LLA), subraya la importancia estratégica del interior provincial para el oficialismo. En ese contexto, la figura de la vicegobernadora Teresita Madera emergió como la articuladora clave de la campaña, con la misión encomendada por el gobernador Ricardo Quintela de asegurar el voto duro en los departamentos fuera de la Capital.
Madera, reconocida por su trayectoria política y su trabajo territorial, reivindicó el resultado a pesar del revés: «Hemos vivido una jornada democrática donde nuestra fuerza política sostiene el triunfo a nivel provincial y en la mayoría de los departamentos». El mensaje, emitido a través de sus redes sociales, busca instalar la narrativa de una victoria sostenida por el predominio territorial del peronismo, lo cual es innegable en el mapa electoral.
El rol de Madera y el contraste del interior
La vicegobernadora fue la punta de lanza para neutralizar el «efecto Milei» en los distritos alejados de la Capital, donde el aparato político y la gestión provincial tienen mayor ascendencia. Su presencia constante en el interior, apoyando la fórmula de Gabriela Pedrali (reelecta diputada nacional) y Ricardo Herrera, fue una estrategia para asegurar que la polarización no rompiera la base de votos histórica del justicialismo.
La felicitación pública a Pedrali por ser una «gran militante comprometida con nuestra gente y con La Rioja» refuerza la idea de que la militancia y la estructura fueron determinantes para lograr la ajustada victoria general, especialmente frente al «fenómeno» libertario que se impuso en la Capital.
Unidad y el nuevo horizonte económico: la minería local
Más allá del análisis electoral, Madera ha intentado enfocar la agenda política de la provincia hacia los desafíos económicos y sociales. En entrevistas recientes, la vicegobernadora destacó que la prioridad de la gestión es «acompañar a las familias riojanas en un contexto económico nacional adverso», buscando mitigar el impacto de la crisis con programas sociales y apoyo a la producción.
Un eje central de su visión de gestión es la defensa de los recursos provinciales y el impulso a una actividad económica clave: la minería. Madera ha sido clara al trazar la línea de su espacio: “Queremos minería con identidad riojana: que el 80% de los empleos y los proveedores sean locales”.
Esta postura no solo busca generar riqueza local, sino también blindar la gestión ante críticas, asociando el desarrollo productivo con el empleo y la identidad provincial, un discurso de fuerte corte federalista que se alinea con la retórica de Quintela contra el centralismo.
El llamado de Madera a la «unidad provincial en tiempos de crisis» y la valoración del «diálogo con todos los bloques» en la Legislatura buscan, por un lado, mantener la cohesión interna tras el sismo electoral y, por otro, interpelar a la nueva oposición libertaria a ser responsable en su rol legislativo. En definitiva, la vicegobernadora se consolida como la figura clave del oficialismo para sostener la gobernabilidad y defender el modelo provincial en los años que restan de gestión.







