El ministro del Interior viajó este lunes a Corrientes y luego a Misiones. En la semana recibirá a Jorge Macri y al peronista Ziliotto. El Gobierno busca fracturar al PJ en el Congreso, dejando a la administración de Ricardo Quintela fuera de la mesa de negociaciones y de los recursos discrecionales.
La orden de Javier Milei es clara y tiene fecha de vencimiento: asegurar los votos antes del 10 de diciembre para las sesiones extraordinarias. Con esa premisa, el ministro del Interior, Diego Santilli, reactivó este lunes su agenda federal con un raid de reuniones que incluye a un radical, un macrista y un peronista, buscando sellar el apoyo al Presupuesto 2026 y al paquete de reformas estructurales.
El «Colo» viajó este lunes a Corrientes para verse con el radical Gustavo Valdés y el martes estará en Misiones con Hugo Passalacqua. La agenda se completará en la semana en Buenos Aires con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y una pieza difícil del tablero peronista: el pampeano Sergio Ziliotto.
La estrategia de la Casa Rosada tras el triunfo en las elecciones de medio término es pragmática: «tabula rasa» para quienes garanticen gobernabilidad. El objetivo matemático es superar las 94 bancas en Diputados y diluir el poder de fuego de Unión por la Patria, apostando a que gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca) o Gerardo Zamora (Santiago del Estero) jueguen con mayor autonomía del kirchnerismo.
El impacto en La Rioja: los costos del aislamiento
Mientras Santilli tacha casilleros en su lista de 20 gobernadores «dialoguistas» —15 de los cuales ya tuvieron mano a mano privado—, la situación para La Rioja se torna crítica de cara al reparto de fondos del 2026.
La estrategia de Balcarce 50 de aislar a los opositores «intransigentes» deja al gobernador Ricardo Quintela fuera de la mesa chica de negociaciones. Junto a Axel Kicillof (Buenos Aires) y Gildo Insfrán (Formosa), el mandatario riojano integra el reducido grupo que no ha sido convocado por Interior.
Este aislamiento político tiene una traducción económica directa. Mientras provincias vecinas como Catamarca o San Juan negocian obras y partidas específicas a cambio de levantar la mano en el Congreso para la Ley de Glaciares o la reforma tributaria, La Rioja queda expuesta a recibir únicamente lo que marca la coparticipación automática, sin margen para discutir deudas o asistencia extra.
En los despachos oficiales admiten que la intención es «quebrar la bancada peronista». Si Santilli logra su cometido de sumar aliados del PJ del norte y consolidar el interbloque con catamarqueños y santiagueños, la capacidad de presión de los diputados que responden a Quintela quedará reducida a una expresión testimonial, complicando aún más las finanzas provinciales para el próximo ejercicio.
El Gobierno nacional se muestra optimista: con las nuevas incorporaciones del PRO y la división del peronismo, Milei vaticina que el nuevo Parlamento será «el más reformista de la historia», un escenario donde los gobernadores que quedaron fuera del pacto, como el riojano, tendrán poco terreno para maniobrar.



