El Gobierno afina el «poroteo» para el Presupuesto 2026: números al límite y el rol de Menem para aislar al peronismo riojano

La Casa Rosada confía en tener los votos para aprobar la “ley de leyes” en diciembre tras la jura de los nuevos legisladores. Mientras Santilli recorre provincias para sumar aliados, Martín Menem articula la estrategia para garantizar la mayoría.


A veinte días del recambio parlamentario, en los pasillos de Balcarce 50 se respira un aire de optimismo cauteloso. El Gobierno activó la «mesa política» con una misión urgente: sumar aliados para aprobar el Presupuesto 2026 antes de fin de año. El consenso entre los operadores oficiales es que los números están «al alcance de la mano», y para asegurarlos, el riojano Martín Menem juega un rol determinante desde la presidencia de la Cámara de Diputados.

Confirmado en su puesto, Menem es el encargado de traducir el envión electoral del 26 de octubre —que llevó a La Libertad Avanza (LLA) de 35 a 91 diputados— en una mayoría operativa. Su estrategia no solo pasa por sumar a los aliados naturales del PRO y radicales «con peluca», sino también por fracturar bloques provinciales y aislar al núcleo duro del kirchnerismo, donde se atrincheran los legisladores que responden al gobernador riojano Ricardo Quintela.

La rosca de «Lule» y el aislamiento de Quintela

Mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, recorre el país (mañana estará en Misiones) ofreciendo obras y acuerdos puntuales a los gobernadores «dialoguistas», en la Casa Rosada otro riojano opera en las sombras: Eduardo “Lule” Menem. El subsecretario de Gestión Institucional participa del “poroteo” fino, buscando voluntades sueltas que le den a su sobrino Martín los 129 votos necesarios para el quórum.

Esta ingeniería busca dejar en offside la postura de confrontación total que mantiene La Rioja. Los diputados del PJ riojano (Casas, Aguirre, Pedrali) quedan así en una posición incómoda: si el resto de las provincias acuerda con la Nación a cambio de beneficios (como la reforma a la Ley de Glaciares para los distritos mineros o el traspaso de cajas como YMAD a Catamarca), el aislamiento político y financiero de la gestión de Quintela se profundizará.

Números y fugas

El oficialismo calcula un piso de 112 legisladores propios y aliados firmes. A eso busca sumar a los «sueltos»: tucumanos de Jaldo, salteños de Sáenz y sanjuaninos de Orrego. Incluso el santiagueño Gerardo Zamora ya dio señales de acercamiento a Santilli.

En este esquema, el bloque de Unión por la Patria —donde se refugia el peronismo riojano— resiste con 96 bancas, pero sufre el goteo constante. La reciente salida de los cuatro catamarqueños de Raúl Jalil encendió las alarmas en el PJ: el temor es que la necesidad de fondos rompa la disciplina partidaria y deje a los opositores más férreos gritando en soledad.

Senado: Pagotto y la nueva mayoría

La ola oficialista también llega a la Cámara alta, donde el senador riojano Juan Carlos Pagotto pasará a integrar un bloque robustecido de 20 miembros. Sumando a radicales, PRO y provinciales, el Gobierno ve un escenario favorable para sancionar el Presupuesto y la ley de «Inocencia Fiscal» en extraordinarias.

“Primero asumen los diputados y senadores, después se verá”, dicen en la Rosada. Pero el mensaje para La Rioja es claro: el tren de la negociación está partiendo y, por ahora, los vagones del oficialismo provincial parecen quedarse en el andén.


Descubre más desde El Diario de Eduardo German

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Las más leídas

Descubre más desde El Diario de Eduardo German

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo