Mientras el promedio de las provincias experimentó una recuperación del 2,6% real en el último mes de 2025 impulsada por compensaciones, la administración riojana sufrió una contracción del 0,7%; la brecha con los distritos ganadores expone la fragilidad de las cuentas locales frente a la «sintonía fina» de la Casa Rosada.
Los números finales de 2025 confirmaron la peor hipótesis para la administración de La Rioja: el año fiscal cerró con un diciembre en rojo y una performance anual anémica que deja a la provincia expuesta en el tablero de negociaciones federales. Según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), basado en datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales y el Ministerio de Economía, La Rioja se ubicó en el lote de los perdedores del modelo de reparto actual, sufriendo una caída real interanual del 0,7% en diciembre, a contramano de la recuperación que mostraron la mayoría de los distritos aliados al gobierno central.
El dato político que subyace en las planillas de Excel es la discrecionalidad técnica. Nadin Argañaraz, titular del IARAF, explicó el fenómeno que partió al mapa argentino en dos: «El principal factor explicativo de este comportamiento diferencial se debe a que las compensaciones por el Consenso Fiscal tuvieron un fuerte incremento en diciembre para 12 de las 24 jurisdicciones». La Rioja miró esa fiesta de recursos desde afuera.
Mientras provincias como Salta (+8,8%), Misiones (+8,0%) y Mendoza (+6,6%) celebraron inyecciones de liquidez muy superiores a la inflación, La Rioja integró el fondo de la tabla junto a Santa Cruz y La Pampa, distritos que hoy pagan el costo de la falta de sintonía política o administrativa con la Nación.

Un año de estancamiento
Si se abre el foco al acumulado de todo 2025, la situación no mejora sustancialmente para las arcas riojanas. Si bien las «transferencias automáticas a provincias y CABA terminan el año 2025 con una suba real interanual del 1,6%» a nivel general, La Rioja apenas logró un magro incremento del 0,4%, ubicándose muy lejos de los grandes ganadores como Buenos Aires (+3,9%) o Salta (+4,2%).
Este estancamiento del 0,4% anual implica, en la práctica, que la provincia apenas logró empatarle a la inflación en términos de recursos coparticipables, perdiendo terreno relativo frente a jurisdicciones vecinas. Argañaraz detalló que «el principal elemento que impulsó este diferencial respecto a las demás jurisdicciones se debe al significativo incremento real interanual de los envíos por compensaciones del 80%». Al no captar una porción significativa de esas compensaciones, La Rioja quedó atada casi exclusivamente a la coparticipación pura, que tuvo un desempeño plano.

La tijera de diciembre
El cierre de año encendió las alarmas de cara a 2026. La disparidad de «10,4 puntos porcentuales entre Santa Cruz (-1,6%) y Salta (+8,8%)» que destacó el informe revela un esquema de transferencias donde las leyes especiales y compensaciones actúan como una herramienta de premio y castigo.
Para el gobernador riojano, el desafío es doble: gestionar con una caja que en diciembre se achicó en términos reales y enfrentar un enero estacionalmente difícil sin el colchón financiero que sí recibieron otras provincias. «Las de mayor baja fueron Santa Cruz, La Pampa, Tierra del Fuego, La Rioja y San Luis», sentenció Argañaraz, poniendo nombre y apellido a las jurisdicciones que deberán ajustar el cinturón o reabrir la negociación política con la Casa Rosada para evitar la asfixia financiera en el inicio del nuevo año.



