La Página de Eduardo German

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Paradoja económica: la pobreza cayó a su nivel más bajo en casi 20 años, pero no por el empleo ni los salarios formales

Según los últimos datos, el índice de pobreza se redujo drásticamente al 26,9%, perforando los pisos de los últimos años. Sin embargo, el motor de esta mejora no fue la creación de empleo registrado ni la mejora del salario real en el sector privado, sino el crecimiento del trabajo informal y un fuerte impacto de las transferencias sociales.

La economía argentina arrojó un dato que a primera vista resulta alentador, pero que esconde una dinámica compleja en su interior. La pobreza cayó a los niveles más bajos de los últimos casi 20 años tras registrar una fuerte reducción durante 2025. Sin embargo, los analistas advierten una singularidad: ni la evolución del empleo formal ni los salarios registrados parecieran ser el sostén de este comportamiento.

Los últimos datos oficiales disponibles, correspondientes al tercer trimestre del año pasado, revelan que un 26,9% de la población vive en hogares con ingresos que no logran cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que demarca la línea de pobreza. En paralelo, un 6% no logra cubrir la Canasta Básica de Alimentos, quedando bajo la línea de indigencia. Estos números no sólo muestran una importante reducción respecto de los últimos años, sino que representan los niveles más bajos desde 2018.

En el último año, la pobreza se desplomó más de 11 puntos porcentuales y la indigencia 3 puntos. Si se analiza la gestión de gobierno completa, la pobreza se redujo algo más de 11,6 puntos y la indigencia 4 puntos respecto a los datos previos a su asunción. El ciclo tuvo dos etapas marcadas: un primer año con aumento y posterior reducción (volviendo al punto de partida), y un segundo año donde se concentró toda la caída real de la pobreza.

La paradoja del empleo: crece la informalidad

La pregunta que surge inmediatamente en el mercado es de dónde proviene el aumento de los ingresos de los hogares que traccionó esta mejora.

Al observar la evolución del empleo total (comparando el tercer trimestre de 2025 con igual período de 2023), se registra un leve aumento del 1,6%, concentrado casi exclusivamente en el último año. No obstante, el crecimiento no se da en los sectores de mayor productividad.

El empleo asalariado registrado (que incluye al sector público) se mantiene casi un 2% por debajo de fines de 2023. En la otra vereda, el empleo asalariado informal creció 1,5% en el último año (y 3,3% en los últimos dos), mientras que el cuentapropismo saltó un 5% y 7%, respectivamente. La precarización laboral fue, paradójicamente, la que impulsó la estadística de ocupación.

Salarios a dos velocidades y el peso de la asistencia estatal

En la comparación interanual, los salarios mostraron cierta recomposición, aunque muy dispar. El RIPTE —que mide la remuneración media de los trabajadores registrados privados— creció un 9,8% real. Sin embargo, el Índice de Variación Salarial (IVS) del INDEC evidenció un alza general de apenas un 1% en términos reales, con el sector público subiendo un 2,5%. El dato llamativo es el salario informal, que registró un salto del 70%, aunque medido por valor hora, lo que no necesariamente se traduce en el ingreso total mensual del hogar.

Por su parte, las jubilaciones y pensiones tuvieron un aumento del 3,6%, pero el panorama es sombrío para quienes perciben bonos previsionales: al mantenerse congelados nominalmente desde finales de 2023, su poder de compra experimentó una fuerte caída.

Pese a la recuperación reciente, casi todos los ingresos formales siguen por debajo de los niveles previos a la asunción del actual gobierno:

  • RIPTE: -3,6%
  • IVS formal: -5%
  • Salarios públicos: -20%
  • Sector informal: +45% (el único en terreno positivo).

El rol clave de los ingresos no laborales

Si el empleo registrado no tracciona, la respuesta a la caída de la pobreza se encuentra en los ingresos no laborales.

Los datos del INDEC revelan que el ingreso per cápita familiar creció en el último año un 13%, superando el 10% promedio de los salarios (IVS). La clave radica en las políticas de asistencia social: el aumento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que creció un 66% en términos reales desde fines de 2023, fue fundamental para inyectar recursos en los deciles más bajos e impactar de lleno en los números de pobreza e indigencia.

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