Durante los meses de enero y febrero de 2026, la jurisdicción sufrió un fuerte recorte de fondos nacionales frente a la inflación. El derrumbe superó el promedio nacional y consolida uno de los peores arranques de año desde 2018.
El inicio de 2026 encendió las luces de alarma en las cuentas públicas de La Rioja. Al consolidar los datos del primer bimestre, la provincia experimentó una severa retracción en la llegada de recursos de origen nacional, ubicándose por debajo del promedio general y confirmando un escenario económico de extrema tensión para las arcas locales.
Los números del bimestre en rojo
Al cierre de los primeros dos meses del año, las transferencias automáticas acumuladas destinadas a La Rioja totalizaron $216.285 millones en moneda corriente.
Si bien de manera nominal la cifra es superior a los $176.886 millones transferidos en el mismo período de 2025 , al cruzar los datos con la inflación, el resultado expone un desplome del 7,9% en términos reales para el acumulado bimestral.

El impacto por cada riojano
A pesar de la fuerte caída en el poder de compra de esos fondos, la distribución per cápita ilustra el enorme peso que tienen las transferencias automáticas en la economía local. Traducido a impacto ciudadano, durante el acumulado del primer bimestre de 2026 ingresaron a las arcas de la provincia $535.919 por cada habitante.
Peor que el promedio nacional
El golpe a los ingresos riojanos fue más duro que en la media del país. Los datos bimestrales muestran lo siguiente:
- Promedio Nacional: El consolidado de las 24 jurisdicciones subnacionales cerró el primer bimestre con transferencias por $11,3 billones , lo que representó una caída real del 7,3% frente a igual período de 2025.
- El caso riojano: Con su baja del 7,9%, La Rioja se ubicó por debajo de la media nacional, sintiendo el impacto de la crisis de recaudación con mayor rigor que otros distritos.
A nivel macro, este escenario configura un cuadro muy complejo: el inicio de 2026 se transformó en el segundo peor primer bimestre desde el año 2018 para las transferencias automáticas a provincias y CABA, ubicándose únicamente por encima del piso registrado en 2024.







