Colapso del consumo en La Rioja: Comercios reportan caídas de hasta el 60% y se multiplican los locales vacíos

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La recesión golpea con fuerza al principal generador de empleo privado en la provincia. Empresarios advierten cierres, despidos y un escenario sin recuperación a la vista, en medio de la caída de ingresos, el freno de fondos nacionales y el deterioro del poder adquisitivo

La crisis económica en La Rioja atraviesa una fase crítica y encuentra en el comercio uno de sus indicadores más visibles: las ventas se desploman entre un 35% y un 40% en promedio, con picos que alcanzan el 60% en algunos rubros, según relevamientos del sector.

El impacto ya no es solo estadístico. En el micro y macrocentro de la Capital, decenas de locales —cerca de un centenar— permanecen en alquiler, un fenómeno inusual en zonas de alta circulación donde, hasta hace poco, la rotación comercial era constante.

Un consumo en caída libre

La contracción del consumo no da tregua y afecta a todos los segmentos:

  • pequeños comercios
  • pymes
  • cadenas locales

Los comerciantes describen un escenario de “ventas inexistentes”, con una reducción sostenida de clientes y ticket promedio.

El resultado es inmediato:

  • cierres de negocios
  • reducción de personal
  • caída de la actividad

Menos dinero en la calle

Uno de los factores estructurales que explican la crisis es la drástica reducción de fondos que circulaban en la economía provincial.

Hasta octubre de 2023, La Rioja recibía transferencias extra de Nación que rondaban los $40 mil millones mensuales, recursos que hoy ya no ingresan.

A esto se suma:

  • la caída real de la coparticipación
  • la ausencia de ATN
  • la recesión general del país

El efecto combinado es claro: menos dinero disponible y menor capacidad de consumo.

Presión fiscal y costos en alza

Desde el sector comercial también apuntan a otro factor: el incremento de la carga impositiva local.

En los últimos dos años:

  • se multiplicaron tasas municipales
  • aumentaron costos operativos
  • se redujo la rentabilidad

Este combo termina de erosionar la viabilidad de muchos negocios.

El impacto en el empleo privado

El comercio es el principal generador de empleo privado en La Rioja, por encima incluso de la industria.

Por eso, su deterioro tiene un efecto directo:

  • pérdida de puestos de trabajo
  • mayor informalidad
  • caída del ingreso familiar

Industria textil: la crisis más profunda

El panorama es aún más grave en el sector industrial, especialmente en el rubro textil, uno de los pilares productivos de la provincia.

Según datos del sector:

  • se utiliza solo el 23% de la capacidad instalada
  • ocho de cada diez máquinas están paradas
  • cerraron más de 500 pymes a nivel nacional
  • se perdieron más de 19.000 empleos

En La Rioja, donde el textil representa más del 30% del empleo industrial, el impacto es directo.

“No hay trabajo. Estamos en una tormenta perfecta”, advierten desde el sector.

Turismo, gastronomía y servicios: otro frente en crisis

La caída del consumo también golpea al turismo y la gastronomía.

Empresarios del sector advierten:

  • dificultades para pagar la luz
  • cortes de servicio por mora
  • caída de la actividad

Incluso se evalúan medidas de emergencia como la reimplementación de programas de incentivo al consumo, como el “Previaje Riojano”.

Efecto dominó en toda la economía

La crisis comercial no es un fenómeno aislado.

Se conecta con:

  • la caída de la construcción
  • el freno de la obra pública
  • la reducción de programas sociales
  • el deterioro del ingreso real

El resultado es un efecto dominó que impacta en toda la estructura económica provincial.

Sin señales de recuperación

El dato que más preocupa al sector es la falta de perspectivas.

Los comerciantes coinciden en un diagnóstico:

  • no hay recuperación en el corto plazo
  • la recesión podría profundizarse
  • el consumo seguirá deprimido

Una economía en estado crítico

La Rioja enfrenta así una combinación compleja:

  • caída del consumo
  • restricción de recursos
  • presión fiscal
  • debilidad del sector privado

En ese contexto, el comercio —históricamente el motor del empleo— se convierte en el principal termómetro de la crisis.

Y hoy, ese termómetro marca uno de los niveles más bajos de los últimos años.

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