Marshall Moffat echó a 20 operarios —casi el 30% de su plantilla— después de que los pedidos de mamelucos ignífugos cayeran un 60%. Es el último eslabón de una seguidilla de despidos en el Parque Industrial riojano, en un sector que a nivel nacional opera al 35% de su capacidad instalada y que pierde terreno frente a las importaciones chinas.
La crisis del sector textil argentino tiene un epicentro visible: La Rioja, uno de los polos industriales de indumentaria más grandes del país, acumula despido tras despido en su Parque Industrial. El último lo anunció el secretario general del gremio FONIVA, Gustavo Castro: la empresa Marshall Moffat desvinculó a 20 trabajadores después de una reestructuración que eliminó una línea completa de producción. Era casi el 30% de su plantilla.
«Estamos cada vez peor en el sector», sentenció Castro en declaraciones a Riojavirtual Radio. La frase no es hipérbole: es el diagnóstico de un hombre que lleva meses contando bajas en una industria que, a nivel nacional, está en caída libre.
Una empresa que llegó a tener 80 trabajadores y hoy no llega a 40
Marshall Moffat se instaló en La Rioja hace cuatro años. En su mejor momento llegó a emplear a 80 personas. Luego bajó a 60. Ahora, tras despedir a 20 operarios de una sola vez, quedó por debajo de ese número. El producto que fabrica —mamelucos ignífugos, ropa de seguridad industrial de alta especificidad— no es un bien de consumo masivo sino un insumo para grandes empresas del sector energético e industrial. Y ahí está parte del problema.
«Los pedidos se redujeron al 60% de la productividad que venían sosteniendo», explicó Castro. La caída en la demanda no es casual: responde a decisiones de compra de las propias empresas que consumen ese tipo de indumentaria. El sindicalista apuntó directamente a YPF como ejemplo de una tendencia que está destruyendo el mercado local: «En YPF todo el material y la vestimenta que usan son importados desde China». Lo que antes era un nicho protegido —la ropa de seguridad para empresas de bandera nacional— ahora también compite con importaciones.
La empresa, según informó FONIVA, se comprometió a abonar las indemnizaciones que establece la ley más un adicional de aproximadamente el 25%. Un gesto que no cambia el cuadro de fondo.
El sector textil nacional, en números de crisis
Los despidos en Marshall Moffat no ocurren en el vacío. Ocurren en el peor momento de la industria textil argentina en años recientes. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el 63% de las empresas del sector reportó caídas en su nivel de actividad entre enero y febrero, con una baja en ventas del 8,4%. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) estima una caída interanual del 25,7%. Y en diciembre, el uso de la capacidad instalada de la industria textil fue inferior al 35% —solo por encima del de la industria automotriz, el otro gran sector en crisis.
Dicho de otro modo: casi siete de cada diez fábricas textiles del país están produciendo menos. Dos tercios de la capacidad instalada del sector está parada o subutilizada. Y en ese contexto, La Rioja —que construyó parte de su desarrollo industrial sobre la base de beneficios fiscales que atrajeron empresas de indumentaria— está sufriendo el impacto de manera concentrada y acelerada.
El Parque Industrial riojano, en caída en serie
Lo que pasó en Marshall Moffat no es un caso aislado dentro del Parque Industrial de La Rioja. Castro habló de «una seguidilla de despidos» que viene acumulándose en los últimos meses, sin que haya señales claras de que el ciclo esté tocando fondo. La provincia, que históricamente usó los beneficios impositivos de la promoción industrial para atraer empresas textiles y de indumentaria, enfrenta ahora el riesgo de ver evaporarse parte de ese tejido productivo en un contexto donde los costos locales no pueden competir con la producción importada.
El problema de fondo que desnuda Castro —que YPF y otras empresas nacionales compren ropa de trabajo en China en lugar de adquirirla a fabricantes argentinos— tiene implicancias que van más allá de La Rioja. Es una decisión de política de compras de empresas públicas que impacta directamente sobre el empleo industrial en el interior del país. Cada mameluco ignífugo importado desde Asia es un pedido que no llega a una fábrica como Marshall Moffat. Y cuando los pedidos se reducen a la mitad, las líneas de producción se cierran. Y los trabajadores se van a la calle.
Los 20 despedidos de esta semana en La Rioja son, en ese sentido, mucho más que una estadística provincial.
El polo textil de La Rioja se derrumba: otra empresa despide trabajadores y el gremio advierte que «estamos cada vez peor»
3–5 minutos

Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Notas relacionadas
Últimas noticias

Javier Milei felicitó a Benjamin Netanyahu tras el triunfo del Likud en Israel y ratificó la alianza estratégica bilateral

Karina Milei, Caputo y Santilli mostraron músculo político con el RIGI junto a Pullaro y prometieron inversiones por US$210.000 millones

Ricardo Quintela respaldó al intendente de La Quiaca contra las trabas aduaneras de Nación y ofreció apoyo judicial para derogar la medida

Elecciones en la CTA riojana con lista única: Beatriz «Betty» Martínez renueva mandato entre despidos en Sanagasta y salarios congelados