La cúpula del Gobierno nacional desembarcó en Santa Fe para encabezar la primera cumbre de negocios del régimen de grandes inversiones, que reunió a más de 2500 pymes con 43 proyectos estratégicos; el ministro de Economía apuntó contra las provincias que no adhirieron —un grupo que integran Buenos Aires y La Rioja—, mientras que la secretaria general de la Presidencia pidió sumar proveedores locales: “Acá tienen que ganar todos”
En una postal de alto voltaje político y económico en el interior productivo, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, desembarcaron hoy en Rosario para encabezar junto al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, la apertura de la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Ante un auditorio colmado por más de 2500 pequeñas y medianas empresas (pymes), gobernadores y los responsables de 43 grandes proyectos de inversión, la Casa Rosada exhibió los números del esquema sancionado para atraer capitales y envió un mensaje directo a los mandatarios provinciales que resisten su adhesión.
“Esta jornada representa exactamente lo que nosotros queremos lograr: acá tienen que ganar todos”, definió Karina Mileial abrir el encuentro organizado por el Palacio de Hacienda con el respaldo de la administración santafesina. La hermana del Presidente y principal armadora política del oficialismo puso el foco en el eslabón más sensible del debate industrial: la articulación entre las multinacionales extractivas y el entramado pyme doméstico. En ese sentido, remarcó que las firmas nacionales tienen ante sí la oportunidad de “integrarse a grandes cadenas mineras, generar nuevos negocios, crecer y crear más puestos de trabajo”.
El evento fue diseñado como una vidriera de volumen operativo: contempla más de 2100 reuniones de negociosdistribuidas en 50 rondas para conectar a proveedores locales con las operadoras de grandes proyectos de minería, energía, infraestructura e industria en todo el país.
Los números de Caputo y el dardo a las provincias rebeldes
A su turno, el ministro Luis Caputo celebró la masividad de la convocatoria y utilizó el escenario para marcar el contraste entre las provincias alineadas con el régimen de incentivos y aquellas que quedaron al margen por decisión política de sus gobernadores —un lote reducido en el que se anotan la provincia de Buenos Aires, conducida por Axel Kicillof, y La Rioja, gobernada por Ricardo Quintela—.
“El encuentro es un éxito porque tenemos más de 2500 pymes inscriptas, 2100 reuniones organizadas y 50 rondas. Se trata de un proyecto totalmente federal con la participación de pymes de prácticamente todas las provincias, incluso de una que no ha adherido al RIGI como es Buenos Aires”, disparó el titular del Palacio de Hacienda.
Para dimensionar el impacto macroeconómico que proyecta el oficialismo, Caputo trazó una radiografía con tres cifras clave:
- Volumen de capitales: aseguró que las inversiones anunciadas bajo el paraguas del RIGI ya alcanzaron los US$210.000 millones.
- Mapa de proveedores: detalló que actualmente existen 20 jurisdicciones provinciales que cuentan con empresas proveedoras vinculadas de forma directa a los proyectos del régimen.
- Promesa laboral: afirmó que la puesta en marcha de estas iniciativas “va a generar 250.000 empleos que son formales y bien remunerados”, con el objetivo de que “todos los proyectos RIGI contribuyan al desarrollo de la industria y del interior del país”.
En la misma sintonía, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, salió al cruce de las críticas opositoras e industriales que advierten que el RIGI favorece la importación de insumos en detrimento de las fábricas locales. “Hoy estamos acá con 2500 proveedores entablando negociaciones, reconstruyendo la matriz productiva y llevando adelante negocios para los argentinos, generación de trabajo, empleo y desarrollo”, enfatizó el funcionario nacional. Como caso testigo para defender el compre local dentro del esquema, Santilli reveló el dato de una operadora minera que ya trabaja con 413 proveedores nacionales sobre un total de 415 contratistas.
El juego de Pullaro y el contraste en el tablero minero
Anfitrión de la cumbre, el gobernador Maximiliano Pullaro buscó posicionar a la industria metalmecánica y de servicios de Santa Fe como la gran abastecedora de la fiebre minera y energética que se despliega en la cordillera y en Vaca Muerta. “Sentimos que somos los socios estratégicos del sector energético y del sector minero”, afirmó el mandatario radical.
Además, Pullaro aprovechó la presencia de la primera línea del gabinete libertario para insistir en la necesidad de fortalecer la infraestructura logística, vial y productiva que permita acompañar el salto inversor, y destacó el papel estratégico de los puertos santafesinos sobre la hidrovía como puerta de salida para las exportaciones y motor del empleo regional.
La postal de Rosario dejó también una lectura inevitable para el Norte Grande y las provincias cordilleranas. En simultáneo con las rondas empresarias, los paneles con operadoras mineras y los stands de financiamiento bancario, se puso en marcha la Segunda Mesa Federal Minera entre funcionarios nacionales y provinciales. Mientras distritos vecinos como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy aceleran su integración con proveedores de todo el país bajo el paraguas del RIGI, la negativa del Ejecutivo riojano a adherir al régimen nacional mantiene abierto el debate interno en el empresariado local sobre el costo de oportunidad de quedar afuera de una cadena de abastecimiento que hoy concentra el grueso de los anuncios de inversión en la Argentina.




