El PAMI desfinancia a los médicos de cabecera y los jubilados riojanos quedarán sin turnos: «Las políticas se alejan de los sectores más vulnerables»

El vicepresidente del Colegio Médico de La Rioja, Oscar Villalba, advirtió que la nueva resolución de la obra social reduce los ingresos de los profesionales a casi la mitad, lo que provocará una fuga de médicos hacia otras coberturas y saturará el sistema público. Más de 16.000 afiliados en la provincia están en riesgo. Un paro de 72 horas ya tiene adhesión riojana.

Los jubilados de La Rioja están a punto de encontrarse con una puerta cerrada cuando intenten conseguir turno con su médico de cabecera. La nueva resolución del PAMI que modifica el esquema de pagos a los profesionales de la salud encendió todas las alarmas en el Colegio Médico provincial y disparó una advertencia que va mucho más allá de una disputa gremial por aranceles: lo que está en juego es la continuidad de la atención médica de más de 16.000 afiliados en una provincia del interior que ya tiene su sistema de salud público al límite.

Oscar Villalba, vicepresidente del Colegio Médico de La Rioja, salió esta semana a poner números y consecuencias concretas sobre una decisión que el gobierno nacional tomó desde Buenos Aires sin medir el impacto territorial que genera en las provincias del norte. Su diagnóstico es directo y sin eufemismos: el desfinanciamiento del PAMI no es un problema administrativo. Es una crisis sanitaria en gestación que afectará a los sectores más vulnerables de la sociedad argentina.

$2.100 por paciente al mes: la cápita que vacía los consultorios

El núcleo del conflicto es aritmético y brutal. La nueva disposición del PAMI establece un sistema de cápita que pretende abonar aproximadamente 2.100 pesos por paciente al mes a los médicos de cabecera, eliminando simultáneamente ítems clave que antes complementaban esa retribución: la conformación de la historia clínica y la emisión de recetas, entre otros.

El resultado, según Villalba, es una reducción de los ingresos de los profesionales a casi la mitad de lo que percibían bajo el esquema anterior. Una caída de esa magnitud no es un ajuste marginal que los médicos puedan absorber con resignación: es un cambio que altera por completo la ecuación económica de atender pacientes del PAMI y que genera un desincentivo profesional tan poderoso como predecible en sus consecuencias.

«Las políticas se están alejando de los sectores vulnerables como el adulto mayor, la discapacidad y las adicciones», afirmó Villalba, en una frase que apunta directamente a la orientación ideológica del ajuste: no recae de manera uniforme sobre todos los sectores del sistema de salud sino que golpea con especial dureza a los que tienen menor capacidad de defensa y mayor dependencia del Estado.

La fuga de médicos: el efecto dominó que nadie quiere ver

La consecuencia más inmediata y más grave del desfinanciamiento es la que Villalba describió con precisión clínica: los médicos optarán por atender a través de otras obras sociales mejor remuneradas o bajo la modalidad de prestación directa, abandonando progresivamente su rol como médicos de cabecera del PAMI. No porque no quieran atender jubilados, sino porque la remuneración que el sistema les ofrece hace económicamente insostenible mantener esa relación.

El problema de la fuga de profesionales no es nuevo en La Rioja. El vicepresidente del Colegio Médico ya había advertido en otras oportunidades sobre la emigración de especialistas hacia otras provincias o hacia el sector privado en busca de mejores condiciones. La nueva resolución del PAMI agrega una presión adicional sobre un ecosistema médico que ya estaba tensionado, y amenaza con acelerar un proceso de vaciamiento profesional que tarde o temprano se traducirá en listas de espera más largas, consultas más demoradas y, en el límite, en pacientes que directamente no encuentran quién los atienda.

Para los más de 16.000 afiliados al PAMI en La Rioja, ese escenario no es abstracto. Es la perspectiva concreta de que cuando necesiten un turno con su médico de cabecera, ese médico ya no esté disponible en el sistema.

El sistema público, al colapso

Villalba explicó con claridad el efecto en cadena que el desfinanciamiento del PAMI desencadena sobre el conjunto del sistema de salud provincial. La lógica es simple y devastadora: cuando los médicos abandonan la atención de los afiliados de la obra social, esos pacientes no dejan de necesitar atención. La buscan donde pueden encontrarla, y el único lugar que no puede rechazarlos es el sistema público.

Hospitales y centros de salud que ya operan con personal sobrepasado de trabajo y recursos insuficientes recibirán entonces una afluencia adicional de pacientes que el sistema privado y la obra social dejaron de contener. El resultado es la saturación de un sistema que no tiene margen para absorber esa presión extra. «Al caerse la cobertura del PAMI, los pacientes terminan volcándose masivamente al sistema público», advirtió el médico riojano, describiendo la ruptura del equilibrio del sistema mixto de salud que hasta ahora permitía distribuir la demanda entre los distintos subsectores.

La situación, subrayó Villalba, se agudiza todavía más en las provincias del norte del país, donde la dependencia del sistema público es mayor, la infraestructura sanitaria más precaria y la capacidad de respuesta ante shocks de demanda más limitada. La Rioja, como tantas otras provincias del NOA, no tiene el colchón institucional que amortigua estos golpes en las grandes ciudades.

Paro de 72 horas: la respuesta del sector médico

Ante este panorama, el malestar en el sector médico ya se tradujo en medidas de fuerza concretas. Villalba confirmó que a nivel nacional se planteó un paro de 72 horas que ya cuenta con la adhesión de los profesionales riojanos. El Colegio Médico de La Rioja, aunque no factura directamente al PAMI, respalda el reclamo y se suma a la presión sobre una decisión que considera injusta e insostenible.

La medida de fuerza es, en el contexto actual, una señal de alarma que el gobierno nacional debería tomar con seriedad. Un paro médico de tres días en el sistema de atención a jubilados no es solo un conflicto laboral: es una interrupción de la atención de uno de los sectores de la población que más depende de la regularidad de los controles médicos, la renovación de recetas y el seguimiento de enfermedades crónicas. Las consecuencias de esa interrupción sobre la salud de los adultos mayores pueden ser severas e irreversibles.

El llamado que el gobierno nacional no escucha

Villalba cerró su intervención con un llamado que, viniendo de un dirigente médico con responsabilidad institucional, tiene un peso específico que va más allá de la retórica gremial: sin una remuneración justa para los profesionales, será imposible evitar que los especialistas sigan abandonando La Rioja en busca de mejores condiciones. La deserción médica y la crisis del PAMI son, en su lectura, dos caras de la misma moneda: un sistema de salud que el gobierno nacional está desfinanciando de manera sistemática mientras exige resultados que ese mismo desfinanciamiento hace imposibles.

La crisis del PAMI en La Rioja no es una anomalía local. Es el síntoma visible de una política nacional de ajuste que recae con especial dureza sobre los sectores que más necesitan del Estado: los jubilados, las personas con discapacidad, quienes luchan contra las adicciones. Desde el interior, la señal de alerta llega con urgencia a una Buenos Aires que todavía no termina de escuchar lo que el país real tiene para decirle.


Descubre más desde El Diario de Eduardo German

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Las más leídas

Descubre más desde El Diario de Eduardo German

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo