Sociedad

Caso del bebé atropellado en La Rioja: Amadeo evoluciona favorablemente y su padre denuncia que el conductor intentó fugarse tras el siniestro

Por Eduardo Nelson German · 20 de abril de 2026 · 12:28

Gonzalo Corzo, padre del niño de poco más de un año embestido por una camioneta cuando viajaba en moto con su madre, confirmó que el pequeño despertó, reconoce a la familia y podría ser trasladado a sala común en las próximas horas. También denunció un presunto intento de fuga del chofer, el retiro irregular de una caja del vehículo antes de la llegada de la policía y un ofrecimiento de dinero por parte de allegados al conductor, que rechazó de plano.

Tras casi una semana de angustia en terapia intensiva, la familia de Amadeo Corzo recibió el parte médico que aguardaba. El niño, de poco más de un año, ya está despierto, reconoce a sus seres queridos y pide por su madre. «Hace gestos cuando le mencionamos sus juguetes», relató su padre, Gonzalo Corzo. Los médicos evalúan trasladarlo a sala común en las próximas horas, un paso que la familia vive como un primer horizonte de recuperación.

La evolución neurológica, sin embargo, no borra la gravedad de las lesiones físicas. El bebé perdió un dedo a causa del impacto, presenta heridas de consideración en el rostro y una fisura ósea detrás de la oreja. Se alimenta por sonda mientras el equipo del hospital Vera Barros evalúa si puede retomar la ingesta de leche por vía oral. Su madre, Yanina Bravo, permanece internada en el mismo centro de salud, con una evolución lenta producto del shock postraumático y las heridas sufridas en el siniestro.

Cuatro testigos, un giro indebido y la reconstrucción del impacto

Corzo fue categórico al reconstruir la mecánica del hecho a partir de los testimonios recogidos en la causa. Según el relato del padre, cuatro testigos ya declararon ante la justicia y coincidieron en un punto central: la camioneta conducida por un hombre de apellido Lima realizó un giro indebido a la izquierda y embistió a la moto cuando esta ya casi había terminado de cruzar la calzada. La maniobra, de confirmarse en la imputación formal, configuraría una violación grosera de las normas de tránsito y sería un elemento determinante para encuadrar la conducta del conductor dentro de las figuras agravadas que prevé el Código Penal para los siniestros viales con víctimas.

La «caja misteriosa» y el presunto intento de fuga

La denuncia más grave formulada por Corzo excede el plano estrictamente vial y compromete el operativo posterior al impacto. De acuerdo con el relato del padre —sustentado, afirmó, en los testimonios de quienes auxiliaron al bebé— el conductor no descendió del vehículo después del impacto e incluso habría intentado acelerar para abandonar el lugar. Una joven que se encontraba en la escena le quitó las llaves y frustró la fuga.

A ese cuadro, Corzo sumó una acusación de mayor densidad institucional: personas que acompañaban al conductor, a quienes identificó como presuntos integrantes del COE, habrían retirado del vehículo una caja cuyo contenido se desconoce, antes de que llegara la policía al lugar. Esa caja, denunció el padre, nunca apareció en el expediente y su paradero se desconoce. La maniobra, de comprobarse, podría configurar entorpecimiento del procedimiento y sustracción de prueba, delitos que agravan el cuadro de responsabilidades más allá del hecho vial.

Un antecedente en «La Banderita»

Corzo también aportó un dato que, de confirmarse, complicaría aún más la situación procesal del conductor: el mismo hombre, al volante del mismo vehículo, habría protagonizado otro siniestro vial en 2023 en la zona conocida como «La Banderita». La existencia de un antecedente de esas características —que la querella deberá incorporar formalmente al expediente— resulta relevante tanto para la eventual calificación agravada como para la discusión sobre la habilitación para conducir.

«Yo por plata no me vendo»: el rechazo al ofrecimiento económico

En uno de los pasajes más elocuentes de la entrevista, Corzo reveló que familiares del conductor se acercaron a ofrecerle dinero a cambio, según interpretó, de moderar el reclamo judicial. El padre rechazó la oferta sin dilaciones. «Yo por plata no me vendo; me siento comprado si acepto», afirmó, y subrayó que su único objetivo es que «caiga todo el peso de la ley» sobre el responsable.

La afirmación adquiere un peso adicional en un contexto en el que las causas por siniestros viales en el interior del país suelen resolverse, con frecuencia, por la vía de acuerdos económicos extrajudiciales que diluyen la persecución penal. La decisión de la familia Corzo de sostener el reclamo punitivo, más allá de la reparación patrimonial, tensiona ese patrón.

Una causa que conmociona a la provincia

El caso de Amadeo excede ya el perímetro del hecho vial y se instala como una causa que conmueve a La Rioja y que interpela al aparato judicial provincial. La familia agradeció las cadenas de oración y el acompañamiento de la comunidad, que atribuyen buena parte de la evolución del niño. En los próximos días, la justicia deberá resolver la situación procesal del conductor, avanzar sobre las denuncias vinculadas al retiro de la caja y esclarecer si existió, como sostiene la querella, un intento deliberado de obstaculizar el procedimiento en la escena del hecho.